martes, 3 de marzo de 2009

Cortázar en Casa

De la Colección Literatura Latinoamericana del Fondo Editorial Casa de las Américas, el libro 135 se titula Las Armas Secretas y otros relatos.  Este fue el título que solicitó el propio autor "en una carta fechada en París, el 5 de abril de 1983", según el prólogo del libro.

Pero esta no era la primera vez, porque Cortázar ya era de Casa.  Había sido publicado antes, había sido jurado y también conferencista en más de una ocasión.  De ellas, este título, re-editado en 1999 contiene dos ponencias del maestro con respecto al arte de contar.  Una de ellas es "Del cuento breve y sus alrededores" y la otra "Algunos aspectos del cuento".   (pinchar los títulos para encontrar vínculos a estos textos en la web)

Son dos documentos, de los cuales yo diría fueron hechos con afecto, porque sólo el afecto puede generar ese desprendimiento y esa honestidad con la que descubre para su público y sus lectores un mundo reservado para pocos, un mundo en el que quien desee incursionar en el cuento - e incluso quien ya lo haya hecho - encontrará herramientas entre líneas, pero sobre todo las respuestas a preguntas que muchas veces pasan desapercibidas para los narradores y las cuales son la diferencia entre un buen cuento, uno regular y uno más del montón, de esos que no dejan en uno ni siquiera un disgusto.

Cortázar fue discípulo de Borges, pero no se puede decir que su obra sea una herencia del anterior.  Tenía su propio estilo y ello le valió ser tan inolvidable como su maestro, pero sin verse bajo la sombra del anterior.  

Este gran escritor argentino tenía una teoría sobre las figuras, sobre ser parte de un todo más grande y que no se llega a comprender en el mismo instante en el cual se vive.  La misma también se explica en el prólogo del libro y dice de su afecto por Cuba, por la Revolución y por su felicidad de ser parte de Casa de las Américas, su casa.

martes, 10 de febrero de 2009

Gloria Melania Rodríguez (Panamá)

A Gloria, lo de los cuentos le sale natural.  Su conversación es serena, pero llena de entusiasmo. Sus cuentos - los que he podido leer - conservan esa naturalidad que los hace atractivos a quien desea disfrutar de una buena historia, que además esté bien escrita. Esto lo digo porque quien echa un buen cuento, no necesariamente puede escribirlo con la misma destreza con la que oralmente entretiene.

Yo la vi en El Perote de las Musas, evento artístico-cultural que se desarrolla anualmente desde hace cuatro años en Santo Domingo de Las Tablas, Provincia de Los Santos en Panamá. Era la segunda vez que la escuchaba narrar esos cuentos en los que la observación de su entorno parecen ser la clave de su talento. Allí nos leyó una parte de su reciente premio literario, el de Literatura Infantil "Carlos Francisco Changmarín". Estrenamos "El Jardín de Mamá Charo" de la viva voz de su autora y junto al mismo Chico Changmarín, fuimos testigos de la magia en la que nos envuelven ella y sus personajes, sobre todo Juan Pablo y Tranquilito, cuyas aventuras y observaciones de la naturaleza (tanto la de las plantas, como la de los animales y hasta la humana) nos devuelven la alegría sin que nos sintamos obligados a ocultar la sonrisa.

Disfruté los tres cuentos que leyó, pero "El Vacío" - que no se si lo hizo a propósito para dejarnos con una nostalgia colectiva - me sacudió el sentimiento de pérdida por aquel patio que dejé en mi infancia, en el que descubrí muchos de mis temores, mi capacidad de creer en la humanidad y hasta un lejano episodio de jugar a "papá y mamá" del cual salí con tres correazos y toda la tristeza del mundo por tener que abandonar a mi esposo sin decirle que todo había terminado entre él y yo, y que nunca, nunca, nunca más mi mamá quería escuchar desde su ventana que era la hora de acostarnos...

martes, 20 de enero de 2009

L a T u l i v i e j a

Este martes regreso de las montañas del sur de Veraguas con barro en los zapatos, mucha energía, y sobre todo recuerdos de la niñez.  Entre ellos, uno de los personajes más famosos de América Latina:  La Tulivieja, también conocida como La Tepesa o La Llorona.  

Uno no puede haber tenido una niñez completa sin haber gozado de cuentos como La Tulivieja.  Esta historia responde a la función tradicional del cuento, que - según cuentan - era la de recogimiento para los más pequeños e incluso para la familia entera.  Era al rededor de las abuelas y abuelos en donde iban a parar las tardes y las prima-noches de la comunidad.  Los primeros cuentos terminaban siempre con una íntima necesidad de obedecer, de "portarse bien", de recogerse...o en otros casos, de jugar con la psiquis de los más débiles para hacerles sentir miedo.  

Parte del cuento es que siempre hay alguien que jura haberla visto, o por lo menos haberla "sentido" cerca.  Es entonces cuando este cuento crece y cobra nueva vida.  Se hace otra historia y se goza como la original.  A mi me contaron que a la mamá de mi cuñado La Tepesa le amarró el cabello con el de la prima mientras dormían, también me dijeron que un borracho la llevó a caballo durante toda la noche y cuando llegó a su casa sólo llevaba un vestido blanco colgado de la montura.  En todos los casos ella sólo quería preguntar por el hijo que había perdido, ella sólo quería arrepentirse del pecado que ahora "le pesa", ese que la hace "La llorona".    Otra vez, el relato solamente advierte a las más jovencitas a portarse bien, a las mujeres a que se queden en su casa con sus hijos y se olviden de sus falsas ilusiones, de sus pasiones y de cualquier cosa que crean que puedan ser, porque el arrepentimiento será para siempre.

martes, 16 de diciembre de 2008

estupor ante el cuento breve

No, no, no, no.  Ya tenemos demasiadas teorías sobre lo que es un buen cuento breve.  Yo quería solamente compartir, y tal vez preguntar si alguien siente lo mismo que yo ante un brevísimo cuento breve.  Es un estado de estupor en el que permanezco por largo rato, es una especie de manera callada ante algo que me supera.  Es una imposibilidad de decir algo medianamente interesante, que ayer - discutiendo con Fernando Contreras sobre el tema - acordamos en que lo único que no puede salir como final del famoso cuento de Monterroso es el dinosaurio.

Pero no, no quiero caer otra vez en el análisis.  Es el estupor lo que me interesa.  Pocas cosas me colocan en esa maravillosa situación y una de ellas es el cuento breve, que no es chiste, que no es un cuento tasajeado, que no es un cuentus interruptus.

Acusemos a Kafka por el momento.  Luego veremos en algún buscador de internet, en alguna conferencia magistral o en tertulias al azar si hay más responsables de su difusión en la literatura.

martes, 2 de diciembre de 2008

La Noche de las Aves

La Noche de las Aves, del escritor panameño Pedro Luis Prado, es una historia que te lleva por distintas geografías y estados de ánimo con un solo deseo: que Calixto logre tener puntería. Así, la figura del Visitaflor – yo nunca supe si era un colibrí, porque en Panamá hay demasiadas aves como para creer que se trata siempre de la misma – aparece en el cuento casi con la misma intermitencia como en la vida del protagonista.

El autor logra llevarnos casi didácticamente por las sendas del conocimiento y dominio del tema de la armería a través de la frustración de Calixto por no conseguir darle una pedrada o un tiro al avecilla de su obsesión. Para este hombre, a quien parecía no importarle el protagonismo, el hecho de no poder lograr lo que – según él – ya era una cuestión hasta de mala suerte, le había dado las herramientas necesarias para afrontar la situación en la que el destino lo puso el 19 de diciembre de 1989 en las mismas entrañas del Cuartel Central del Comandante Noriega.

Con este cuento, Prado nos presenta un hecho histórico de Panamá con matices muy humanos, que van más allá de una posición política. Nos coloca como únicos testigos de un encuentro entre dos miradas que están ahí por decisiones que nada tienen que ver con ellos. Nuestro héroe lleva – irónicamente – su victoria como un secreto y nadie sabrá sobre su hazaña, salvo por el alto al fuego que permitió a los soldados panameños tener un pequeño respiro para movilizarse fuera del cuartel.

El Otro Lado del Sueño, libro al que pertenece este cuento, es una obra excelente, que deberíamos regalar para estas navidades, si el bichito del consumismo nos ataca sin piedad, porque es una fuente de entretenimiento, de conocimiento y de una sensibilidad irresistible para con lo panameño y lo universal. Sería un regalo que perduraría más allá de su vida material, pues esa persona llevará consigo uno de los tesoros de la literatura panameña.

Créditos: la fotografía la saqué de una colección en internet (flickr) que se llama Fotos Dictadura. El cuento lo encontré por un concurso de ambientación de oficinas que debíamos hacer en SERTV para las Fiestas Patrias y a mi Dirección le tocó decorar con este cuento. Como resultado ahora tengo una colección de soldaditos de plástico, aviones y helicópteros que no le voy a regalar a mi hijo. ¿alguien los quiere?

martes, 11 de noviembre de 2008

Vida

A Roberto Pérez-Franco espero conocerlo mañana en un conversatorio con narradores nacidos a partir de 1970, pero sus cuentos los estoy conociendo ahora y anoche quise que el tiempo pasara volando para conocer al autor de "Vida".  

Es una historia maravillosa que te puede arrancar una interminable lista de sentimientos, de sensaciones, de recuerdos.  Sencillamente me quedé de una pieza cuando lo terminé y no puedo pensar en algo con lo que no lo relacione.  

Afortunadamente está disponible en su sitio internet http://rp-f.com en la sección de cuentos y se puede leer las veces que uno quiera, y se puede reír y llorar las veces que uno quiera, y se puede enternecer y enojar, y sufrir y amar...las veces que uno quiera.

Ni siquiera me atrevo a contar de qué va el cuento porque temo quitarle con mis torpes palabras un detalle.  Solamente quiero pedir a quienes pasen por aquí, que lo busquen y - si acaso creen que exagero - me lo digan.

martes, 28 de octubre de 2008

Nueve Narradores


Último café literario de la temporada 2008, organizado por la Asociación de Escritores de Panamá. Participarán los narradores panameños más importantes nacidos en las décadas de los 70 y 80, los últimos nacidos en el siglo XX (conocidos hoy): Magdalena Camargo Lemieszek, 1987; Annabel Miguelena, 1984; Gloria Melania Rodríguez, 1981; Roberto Pérez-Franco, 1976; Klenya Morales, 1975; Lili Mendoza, 1974; Melanie Taylor, 1972; Carlos Oriel Wynter Melo, 1971; y José Luis Rodríguez Pittí, 1971.

La moderadora será la poeta Lucy Cristina Chau.

Librería Exedra, jueves 13 de noviembre a las 7:00 PM.

Comprenderán, queridos lectores de El Cuento de los Martes, que estoy revisando cuentos, descubriendo historias y ya me puse el trajecito del "suspended desbelief" que me regalara en la universidad la profesora Colomba Luque.

martes, 14 de octubre de 2008

Cuentos para mujeres

...porque hablando del estilo de Nicolás Buenaventura Vidal, había que ir a ver ese libro de cuentos "Cuando el Hombre es su Palabra y otros cuentos", el cual pueden consultar pinchando aquí. El primero es "La lengua de los hombres y la lengua de las mujeres", que es lo que yo decía...una interacción con la vida, una explicación más coherente de la realidad y un alivio.

Al leerlo uno puede hasta llegar a sentir que alguien está hablando, porque es un lenguaje coloquial y muy directo. Buenaventura Vidal suelta las complicaciones del lenguaje escrito y siguiendo su tradición de cuentero incluye frases como "comenzó a repetirse, a repetirse, a repetirse...hasta que, según cuentan, desapareció de la memoria."

El autor es tremendamente descriptivo y además imprime sensaciones en sus relatos, al punto que quien le va leyendo puede gozar de la misma fascinación que cuando a uno le van contando una buena historia.

Claro que quien ha tenido la suerte de ver a este muchachón hermoso contando estas mismas historias, cosa que nos ocurrió a varios afortunados en el Aleph Café hace como ocho o años atrás, compartirá con Nicolás numero "n" las complicidades del aire mágico en que fueron contadas.

martes, 23 de septiembre de 2008

El Invento de Clotilde

Es un cuento infantil de ficción de la autora Silvina Reinaudi. Narra la historia de Clotilde, quien en medio de una larga siesta se encuentra incómoda y de mal humor. No puede dormir y a punta de gritos y llantos despierta a todo el reino. Sus padres, el rey y la reina, intentan buscar la solución y piden a los mejores caballeros de palacio calmar el calor de la princesa con un poco de hielo, el cual debía ser conseguido en una montaña muy alta. Terminada la misión y llegados ante la monarquía (aquí me tendrá que perdonar José Angel, quien no les tiene en muy buena estima a ninguno de los reyes, reinas, príncipes y princesas que viven de sus impuestos), descubren que han fracasado, pues el hielo se ha derretido. Preparados para lo peor (la reacción de Clotilde) observan con sorpresa que Clotilde ríe. Al mirar la escena se percatan de que unos patitos se han instalado a nadar en el balde y que la princesa armó tremendo kilombo con la plebe y que todos se divierten a más no poder salpicando a diestra y siniestra. Deciden además buscar una palangana más y más y más grande para que todos pudieran meterse al julepe.

El cuento termina explicando, a la manera más hermosa del cuenta-cuentos Nicolás Buenaventura Vidal, que "fue así como se inventaron las piscinas".

Es claro que cuando uno lo cuenta, todos se quedan mirando como extrañados, pero un buen invento siempre es querido, así que los chiquillos a los que se lo conté el viernes pasado en la escuela de mi hijo se fueron con la versión de que los señores de las bienes raíces que incluyen piscinas para que las señoras tomen sol y los niños las llenen de flotadores, lo hacen siguiendo la tradición que inventó la princesa Clotilde en el reino de las siestas largas.

martes, 9 de septiembre de 2008

cuenta-cuentos

Enciendes la televisión, nada bueno. No estás para pensar, quieres algo que te saque del mundo sin moverte de ese sofá que ya tiene tu olor impregnado. Miras el reloj y te parece que hay una esperanza. Pronto se acabará la tanda y probablemente siga una buena serie de esas que no tienen contenido, que hablan de lo mismo, de la esquizofrenia. Podrás reírte un rato de ti mismo, de la reacción exagerada ante la mantequillera vacía, de la frustración por la Serie Mundial. De pronto aparecen los créditos, ese actor es bueno, los demás no los conozco. Siempre supiste que tu mala memoria te perseguiría en todo. Es así, ni siquiera te acuerdas si ya viste esa película. Sigues porque aunque no querías, siempre puedes ver un rato y cambiar el canal. Eso es, vas a ver veinte minutos y te largas a otro canal.

Dos días más tarde estás en un café con tus colegas esperando por tu emparedado. Llegan las bebidas y entra por la puerta una mujer fatal. Se miran y alguien se atreve a preguntar si es Halloween o si están filmando una película cerca. Todos se ríen y tú aprovechas para contar aquel hallazgo de película que no pensabas ver. Llegan los emparedados y nadie te quita la vista de encima. El tuyo está allí enfriándose, mientras tú te conviertes en un cuenta-cuentos.

martes, 19 de agosto de 2008

Una historia demasiado corta

Félix Armando Quirós fue uno de mis maestros de literatura. Cuando nos acompañaba en el Taller de Escritura Creativa que hacíamos en casa de Irma Quirós, las noches se llenaban de sencillez y a la vez de mucho conocimiento. Nos llevaba historias de Cortazar, de Borges, de Quiroga, de los grandes.

Esta semana me volví a encontrar su libro “Miel de Luna”, ese espacio en el que lo cotidiano se hace historia para contar. Ese es el tenor de “Una historia demasiado corta”, un cuento en el que dos personajes no tradicionalmente descritos discuten sobre la elaboración de relatos y cuentos. Bien podría entrar en un manual para escribir cuentos y fue tal vez esa su primera motivación. Pero no sé, ahora me gustaría discutirlo con Félix, porque lo encuentro complicado.

Si bien la historia dentro de la historia cierra, el cuento original no lo hace. No se sabe si los personajes llegaron a un acuerdo, si esta historia “le sirvió” al personaje que se queja. Es demasiado corta para olvidar que el conflicto quedó a la espera de la resolución, aunque tal vez – conociendo al autor – éste diría “a buen entendedor…”.

martes, 29 de julio de 2008

Sicario

Es el primer cuento que aparece en el libro "Encuentros Fugaces" del desaparecido Cáncer Ortega Santizo. Como su nombre lo indica, la historia trata de un matón por encargo, de sus cavilaciones sobre la capacidad humana para matar, de "qué se siente cuando se mata a alguien", como lo advierte la primera línea.

Personalmente, el lenguaje que usa Cáncer en este cuento me cuesta. Es una mezcla coloquial con algo de barrio, pero - no sé si intencionalmente - el narrador no deja de ser intelectual en su abordaje de las situaciones y los recuerdos. Conversando con Tony, quien me acompañó en la tercera leída de este cuento, hicimos la comparación con otras fórmulas de tratamiento del tema y de pronto nos antojamos muy influidos por el cine latinoamericano. Pero no, juro que el discurso es demasiado denso cuando hace las descripciones como el espíritu de la Navidad, ese "sentimiento epidémico de hermandad universal tan publicitado para esta fecha".

Sin embargo el ritmo me parece atinado para la historia. Lo va llevando a uno entre la complicidad y la curiosidad, hasta que ya cuando se ha logrado casi imaginar un final, te recibe otro, dándose tiempo inlcuso para disfrutar con el protagonista la satisfacción del deber cumplido.

martes, 27 de mayo de 2008

sobre Gestión Cultural y esas hierbas

En el año 98 propusimos una reunión en la UNESCO-Panamá (cuando la montamos en Albrook toda simpática y con la esperanza de un mundo mejor) para hablar de la promoción cultural. En esa reunión estaban muchos de los que hoy siguen la tarea - ya no sólo de promover, sino - de crear y compartir arte y formas de vida. Eso es lo que ahora se llama Gestión Cultural.

Los gestores culturales ya no solamente promueven a un artista, o a un arte. Ahora crean conceptos, hacen mutaciones, híbridos, novedades que van dando forma a la comunidad y sus costumbres.

En Panamá tenemos algunos de estos especímenes. Los hay en varias ciudades, por pequeñas que sean, y siempre terminan sacrificando su patrimonio personal por sus sueños, porque en toda actividad puramente artística las cuentas difícilmente cuadran. En la ciudad de Panamá, ellos han transformado el ambiente, creando eventos diferentes, adaptando grandes creaciones a nuestra realidad y peleando contra viento y negatividad, contra las críticas y las envidias. Nuestros gestores son héroes y ellos saben que dinero no van a sacar. Apenas pueden darse una cena aceptable o un ágape con los amigos. Jamás podrán - digamos - vivir del arte y no se les ha pasado por la cabeza vivir del trabajo de otro artista.

Creo que tenemos que cuidarlos, pero más que nada, tenemos que dejarnos tocar el corazon y la mente por ellos, porque nos están indicando un camino que han visto y que han soñado para ellos y para nosotros.

martes, 13 de mayo de 2008

Poetas

¿acaso
el gusto por la poesía
nace de
la necesidad de expresar,
más que de aquella de recibir?

martes, 4 de marzo de 2008

cuentos de familia (entre España y yo)

Y fue martes, y fue a las ocho, y fueron tres, cuatro, seis, no sé, nueve tal vez.

Jesús Carrasco estaba con la intriga, él por su cuenta ya tenía armada la tertulia desde antes de conocer lo de El Cuento de los Martes. Me dijo no sé cuántas veces y un buen día me puso el ultimatum. "A ver, que si no hacemos esto ahora, no lo hacemos". Yo me defendí como pude, alegando que tenía que ser un martes. Para mi sorpresa, aceptó. Lo demás fue cuento.

Un millar de años se precipitaron entre el mar de España y el de América, como para no estar seguros de qué lado de la historia teníamos que estar. Abuelos que nunca dijeron a dónde fueron y abuelas que siempre supieron de la magia de la imaginación.

De todos los que llegaron, conocía a la mitad. La historia de El Camino de Santiago ya se la había escuchado a Jesús, pero ahora estaba empezando a entenderla. En las dimensiones presentes, su percepción de las flechas amarillas era la de un hombre dejando al niño preguntar por la puerta de entrada. El amigo de Jesús cruzó camino entre sus antepasados y los de Pedro. Esther, lo suyo, Sandra y la otra chica...la de la historia de las hermanas. Fueron más que nada cuentos de familia, en una noche que se hizo atrás para dejar pasar la incógnita de quiénes somos.

martes, 5 de febrero de 2008

"Noche de Carnaval...

...noche sin igual, en que te conocí."

La semana tiene que cerrar con las interminables anécdotas del carnaval. Los pasillos de la oficina y las líneas telefónicas se cargan con cuentos de amores y desamores que se encienden y se apagan al ritmo de las comparsas y las murgas. Y como en este país, al gobierno se le ha dado por impulsar la economía a punta de puentes y carreteras civilizadas, ya el Miércoles de ceniza forma parte del único six-pack de días libres que nos reunen con la familia, nos hacen olvidar las penas y las responsabilidades casi que de cualquier tipo.

Por eso, hoy no hay cuento que valga y me voy a ver la última Noche de Carnaval del 2008.

martes, 29 de enero de 2008

La Continuidad de los Parques


De esas cosas que uno descubre por casualidad. Un archivo de audio del cuento La Continuidad de los Parques de Julio Cortazar está disponible en el blog de un fanático suyo, y ahora yo le paso el dato a quienquiera para que pueda escuchar de propia voz del autor esta pieza literaria de gran valor (sólo pinche el link).

El autor nos da el primer dato en el título. En el cuento existe una continuidad alevosa. Es una suseción de escenas, de acciones, de personajes de escenarios que acaban incluso dando vuelta al reloj de la lectura - si así pudiera llamarse.

Francamente es fácil perderse en la primera lectura, aún cuando uno haya decidido desde el principio no dejarse engañar por la fisionomía de un cuento corto. Yo lo leí de la copia que me prestó Consuelo de El Final del Juego de la editorial Nueva Imagen, y me dije "Vaya, apenas dos párrafos, esto tiene que ser bien grueso". Pero grueso es lejos para las posibilidades que brinda esta narración.

La historia te desvía desde la primera línea, porque al principio parece que comenzara por el medio de la historia (in media res, como dirían los académicos) y luego te das cuenta que es el final, o el principio, o qué se yo... en verdad es como si te metieras en una rueda que ya comenzó a andar, pero da lo mismo el principio que el final. De los personajes no sabes si el protagonista es el principal de la historia o de la historia dentro de la historia. No sabes nada y te das cuenta que tú puedes - así como la vida misma - darle la lectura que tú quieras.

martes, 1 de enero de 2008

Propósitos para el 2008

Como en cada eufórico fin de año, se nos vienen los propósitos encima. Dietas, limpiezas, viajes y visitas que en 365 ó 6 días no son posibles. Y es que cada vez es Día de Reyes, verano playero, carnavales, Semana Santa, Día del Trabajo, temporada de lluvias, Veranito de San Juan, medio año, Independencia en Centroamérica, tiempo de huracanes, fiestas patrias panameñas y otra vez Navidad.

Son los mismos cuentos y al final uno se da cuenta de que no hizo lo que iba a hacer, pero que terminó haciendo mil cosas. Luego, nos damos la palmadita en el hombro y decimos que este año si viene la dieta, el viaje, la visita y que esta vez si vamos a deshacernos de lo que nos impide movernos.

Por eso este año, en El Cuento de los Martes, el propósito es hablar más de cuentos y echar menos cuento. Lástima que comenzamos mal.

martes, 11 de diciembre de 2007

Querido Santa:

Tengo una petición muy importante que hacerte y voy al grano. Te ruego tengas la amabilidad de aclararle a mis sobrinos, vecinos y a los amiguitos de la escuela de mi hijo que tu eres un personaje de la historia a través del cual la se explica la generosidad, la fe y el consumismo.

Diles que lamentablemente pasaste a ser el sujeto de las manipulaciones mutuas entre padres e hijos, y que ya da pereza cargar con la culpa de los niños inquietos que no logran "portarse bien" (para complacer a unos adultos perezosos, lunáticos y egocéntricos) y de los parientes despistados y de conceptos atrasados que no logran atinar con los regalos esperados por tus habituales fanáticos.

martes, 6 de noviembre de 2007

El Lobo y las Siete Cabritas

Nos estamos olvidando de los cuentos a la hora de empezar. El cuento es que estoy leyendo una novela y casi no me deja tiempo para cuentos. Me salva entonces un niño de tres años que me pide una historia, y yo - toda aburrida - no puedo dejar de pensar en mi lectura, pero no se la puedo contar porque se trata de un asesinato múltiple. Así es que le pido que me cuente una a mi, sólo para darme cuenta de lo mal que estamos comenzando con su apreciación literaria.

El niño me trae una versión impresa de El Lobo y las Siete Cabritas del cual les coloco un link cualquiera para la referencia que algunos querrán, a falta de niños y libros de cuento. En el momento en el que empieza a pasar las páginas y a explicarme cómo la buena mamá cabra se va al bosque a buscar comida para sus siete cabritas todo va bien, porque las mamás somos buenas (cuando no regañamos y recogemos los juguetes bien calladitas) y siempre andamos buscando alimentos en lugares tenebrosos como el supermercado, las verdulerías de pacotilla que tenemos en esta ciudad y los restaurantes fast-food.

Total que el niño sigue por la parte en la que el lobo toca la puerta y las cabritas le dicen que no abrirán porque no es la mamá, quien al contrario del lobo, tiene una voz "suave y placentera". Wao!!! es la misma descripción con la que anuncian las líneas calientes del sexo...! Un poco nerviosa le pido que siga. Entonces dice que el lobo se comió un poco de tiza y con eso logró suavizar la voz. ¿Será por eso que mi sobrino comía tiza de pequeño?

El diálogo continúa, el lobo se disfraza y logra engañar a sus víctimas. Entra y arrasa con las hijas ajenas, menos una que será la testigo y ayudante de la madre cabra en el rescate. Eso último será posible porque en los libros de los niños el malo siempre es tonto y olvida -por ejemplo- masticar antes de tragar.

Finalmente la madre abre al lobo a punta de tijeras (dormido por el esfuerzo digestivo de tener seis cabras vivas brincando en la barriga), y realizando una rápidísima operación quirúrgica, saca a sus crías y después de empacarlo con piedras, lo cose magistralmente sin que signifique para el lobo dolor alguno. Como las piedras le dan sed -porque para los que no sepan, comer piedras da sed- el lobo, ya bastante civilizado se va a tomar agua al pozo y se cae de su peso.

Al mejor estilo de las historias en las que la víctima va perdiendo los valores humanos (o de buenas cabritas) por todo lo que sufre, las hijas de la cabra "celebran" la muerte del lobo, bailando junto al pozo.

¿Qué estoy haciendo? Me pregunto. Sus primeros contactos con la literatura son historias con estereotipos imposibles de sostener, con personajes que son buenos "por decreto" aunque actuen en contra de su humanidad (o cabrilidad, si quieren), lo colocan ante situaciones de terror como ser devorado por un enorme y horrible tipo contra el que sólo la madre puede actuar (...cuando se duerma). Y si el susto de imaginarse en el lugar de las cabritas causó en él lo que una buena obra literaria podría producir en un lector promedio, el sumergirse en el asesinato del lobo junto a la madre (esa buena mujer/cabra sin la cual no hay comida) también debe tener su propósito en el cuento, aparte de terminar con un "final feliz".

La historia de los cuentos para niños tiene una tradición de entretenimiento en las interminables tardes de pueblo y de afán por aconductar a los inquietos. Es la idea de la caperucita roja original, por lo que sé, y la de tantas otras historias, incluyendo a La Tulivieja. Miedo, adrenalina, historias en las que el protagonista se parece a uno, eso si, pero ¿patas blancas como sinónimo de estar a salvo? Creo que mejor hubiera sido contarle sobre la novela.

martes, 30 de octubre de 2007

Ichi, los encuentros y el destino

Hoy martes, como una de esas cosas simbólicas que a una la dejan pensando largo, me encontré con Ichi. Para quienes no hayan revisado las primeras entradas, Ichi era la entonces socia del Bar Mi Habana en donde comenzó El Cuento de los Martes.

Ella estaba radiante, a pesar de un extraño y novedoso cuello ortopédico que la obligaba a centrar la visión en su interlocutor. Una lesión – me dijo – la tuve hace años y con ciertos ejercicios me lastimo. De pronto sentí el contexto, estábamos en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad. Me sentí feliz de saberla de vuelta a sus quimeras, a las añoranzas de los tiempos en los que soñaban con reinventar el mundo. Claro que ya no hay Oveja Negra, teatro de calle, Brigada Muralista o música de trova llenando los ambientes, pero ahí estaba mi hermana Vielka dictando clases en un aula, Eduardo Irving y otros rostros familiares, y entendía que de alguna manera ellos – la generación de los setenta – siguen luchando por un Panamá bueno para los panameños.

No sé si el destino, como aquella noche del año 2003 me tenga reservado alguna misión en la que no haya pensado. Sé que a veces también dejo pasar las oportunidades de actuar, se que a veces la vida me tiene que llegar por el costado, pero hoy me queda la extraña sensación de que algo ocurrió entre el mediodía y esta hora en la que escribo.

martes, 23 de octubre de 2007

Cuentos en Pantalla

El mundo de la televisión es una berraquera. Mientras que uno puede asumir ser leído aunque no se vendan mucho ciertos libros, mientras que el mundo de la literatura toma su tiempo y al final es un asunto elitista, un programa de televisión, una película, un documental son juzgados sin pretensiones y casi de inmediato.

Contar un cuento en pantalla tiene otra dinámica. El publico elige y los costos son altos. El tiempo no transcurre igual en televisión. Tu "lector" no va a perdonarte revisando el párrafo anterior. Te apaga si te falta... o si te sobra.

martes, 16 de octubre de 2007

27 Libros de Cuento

¡Ras! - como diría una gente que conozco - así es que en la categoría cuento del Concurso Miró participaron 27 libros de cuento y el jurado lo declaró desierto. Eso sí que es un asunto en el que pensar. Jamás se me hubiera ocurrido que pudiera suceder. Dicen que ninguno reunía las características del cuento contemporáneo. Suena raro.

¿Lenguaje y longitud del siglo pasado? Ahí la cosa se pone ambigua. No sé ni que pensar. Me asusta que un panameño no pueda producir buenos cuentos. Nosotros tan gestuales, tan exagerados, tan enfáticos. Me asusta el fallo. Ahora que me empezaba a meter en esto de escribir cuentos se me está a punto de retraer el musculo del cuentista.

¿Podremos salvarnos?

martes, 9 de octubre de 2007

La Teoría del Vacío

Mi querida Tatiana me manda desde Guatemala un forward de esos "interesantes" con esto de la teoría del vacío, poniéndome a pensar un poco cuántas cosas acumulo por esa manía de conservar. Recolecto y guardo hasta casi no tener espacio para recibir nuevas cosas, y eso incluye pleitos, amores y miedos.

Precisamente hoy me estaba lamentando de haber prestado mi libro de cuentos "La Plaza de los Poetas", del escritor hondureño Alvaro Cálix. Luego me pregunté ¿para qué agregarlo a la torre que se levanta sobre la mesita de noche? Eso no sería lo peor, sino relegarlo al librero del pasillo, ese que sólo vuelve a la vida cuando queremos citar a un autor, revisar un texto que aparece fantasmagóricamente en el recuerdo, y para enseñarle a cualquier incauto la colección de publicaciones de tal o cual. Si soy injusta lo dejo ahí. Si no, lo presto, lo regalo o lo devuelvo a la mesita de noche para volverlo a querer.

Tony me pregunta -tal vez con cierta alevosía- cuántos libros he vuelto a leer (sin contar los de poesía, porque hay unos que seguramente retomé unas quince veces como los de Chuchú y los de Orestes Nieto), y yo no le contesto porque me parece odioso recordarme la inconsistencia.

martes, 2 de octubre de 2007

Taller de Cuentos

El martes pasado empecé a tomar un taller de cuentos con la escritora panameña Consuelo Tomás. Tengo algunos cuentos atravesados en el cuaderno de apuntes, en las diversas computadoras que me tomo por asalto y hasta en los sobres en los que viene el recibo del teléfono. La traba estaba en el conflicto. Allí es que se me enredó la cosa como una bola de pelos. Me toca limpiar los cuentos y separar las historias. Si no lo hago, los cuentos van a terminar ahí donde están.

Pero la cosa con el taller de Consuelo tiene que terminar en un cuento. El mío se llama Tragamonedas. Mi jubilada se ve forzada a abandonar el barrio de San Francisco por la irrupción de un edificio de 40 pisos detrás de su casita. Aburrida por su nueva condición de invitada en casa de su hija, empieza a salir todas las semanas al centro comercial en donde cerca del supermercado se encuentra un casino popular. Ella no se percata de que se ha enviciado hasta que su nieta la encuentra pidiéndo limosnas para completar su pasaje de regreso a casa, el cual ha perdido repetidas veces por esa última oportunidad que le quiere dar a la tragamonedas para que la haga felíz.

Me dan ganas de ponerla a salir los martes, para que la salidita sea...su cuento de los martes.

martes, 18 de septiembre de 2007

Pueblo que quiere ser Patria

ESTE MARTES DE EBULLICIÓN VISCERAL EL CUENTO NO CONSIGUE FINAL FELIZ. TODAVÍA EL LOBO SE QUIERE SEGUIR COMIENDO A LA CAPERUCITA. ES EL CUENTO CENTENARIO DE UN PUEBLO QUE QUIERE SER PATRIA.

Cuando chiquilla solía decir que a diferencia de mis hermanos yo no era política, hasta que un profesor de filosofía en la universidad me hizo ver que los únicos que no son políticos son los muertos. Esos ya no opinan, salvo si tuvieron la precaución de dejar trazos de su pensamiento, de su humanidad. Ese profesor también me dio la noticia de que ya no era una chiquilla, porque a pesar de tener 16 años en el primer año universitario, desde el momento en que pagué la matrícula estaba dejando de serlo. Eso fue por el año 1988, cuando además casi todo residente en Panamá era de alguna manera un político.

A sus 85 años Panamá se encontraba en uno de sus conflictos más trascendentales como pueblo. Luego de seis años de la muerte del General Torrijos (incluso mucho antes) nos habíamos precipitado de fiesta en fiesta hasta las fauces de una situación insoportable de persecución y desconfianza cotidiana difíciles de desarraigar. Seguir describiendo esos tiempos tomaría todos los libros que han sido publicados, los documentales, películas, etc. que existen sobre Noriega, dictadura e invasión y mucho más.

Hoy, a poco más de 100 años de intentos por ser una Patria, este pueblo que se hizo país a la fuerza, que se hizo país para cumplir los requisitos de una empresa canalera incapaz de lograr todas sus ventajas y abusos ante un país beligerante y soberano como Colombia, todavía no se libera de la Maldición de Malinche. Hoy -sin asomo alguno de verguenza por decirlo- algunos sabiondos acomodan su mejor cara de ceño (o cualquier otra cosa) fruncido para decir que les "preocupa que la elección del Diputado Gonzáles como presiente de la Asamblea Nacional pueda afectar las negociaciones del TLC con los Estados Unidos".

Se nota que estos volverían a matar a Victoriano Lorenzo, al indio Urracá y a cuanto panameño se les cruce por delante para quedarles bien a los Americans si fuera necesario. No, no dejamos de ser un pueblo en el que el rico manda y el pobre es un necio si se opone. Un pueblo que no sabe ponerse de acuerdo para construir patria, en donde los intereses son los que mandan sobre la necesidad. Algunas veces, cuando escuchamos esa canción de Ruben Blades que se llama Patria, se nos asoman unas lágrimas de emoción, porque sí queremos, porque llevamos años queriendo ser adultos, queriendo crecer, pero una misteriosa propensión a la doblegación nos coloca nuevamente atrás y nos domina a punta de marketing, sueño americano y verguenza por la india de cuyo vientre hemos nacido.

Foto de Elisa Muñóz, tomada el 31 de Diciembre de 1999.

martes, 7 de agosto de 2007

Carlos Wynter en Bogotá 39

Este martes el cuento es que nuestro Carlos Wynter estará próximamente en Bogotá Colombia para el encuentro literario de Hay Festival y Bogotá Capital Mundial del Libro. Si, este cuentista panameño, junto a Eduardo Halfon de Guatemala y John Juniels de Colombia, han sido nombrados los nuevos representantes del cuento latinoamericano por Panamericana Editorial.

Wynter Melo ha publicado cinco libros de cuentos, entre ellos El Escapista, ganador del concurso panameño José María Sánchez (1998). Para los que no tengan acceso a sus libros, también se le puede conocer un poco en su blog http://www.fugados.blogspot.com/

El evento en Bogotá sera entre el 23 y 26 de agosto del 2007 en cafés y librerías, universidades, parques, etc. Todos ellos estarán firmando sus libros en la Plazoleta de la entrada principal de Unicentro, el sábado 25 de agosto entre las 3:00 a las 7:00 p.m.

martes, 31 de julio de 2007

"Al empiezo de la madrugada"

¿Qué pasa en una agencia de viajes cuando reciben noticias de un viajero? ¿Qué puede aportar "el corresponsal" a la vida de dos compañeros de trabajo, quienes detrás de una pantalla de computadora juegan a pintar Colombia en su versión tesoro del trópico?

Estas son las dos primeras preguntas que surgen cuando uno comienza a leer un cuento con tan sospechoso nombre. Pero es después, cuando uno se entrega al suspended disbelief (suspención de la incredulidad) del que me hablaron en la clase de literatura inglesa - condición necesaria para disfrutar verdaderamente una historia - cuando uno, no solamente se va contestando estas preguntas, sino que va queriendo leer más... y más.

El escritor colombiano Hugo Chaparro Valderrama, autor de esta historia a la que se llega a través de la Revista NUMERO en la internet, nos lleva por las sendas de un suizo enamorado "en" y "de" América, cuya filosofía de vida es tocar de oído, o como dice él mismo para el regocijo de sus atentos lectores: "Play it by ear". Altamente descriptiva, emotiva y valiéndose de unas referencias geográficas hermosas, este cuento se perfila como material de re-lectura obligada.

martes, 17 de julio de 2007

Ignacio Ortega Santizo


En 1950 Panamá tal vez no advirtió - como tampoco lo hizo durante más de cincuenta años - que en los primeros meses de ese año nacía un hombre que estaría dispuesto a dar la vida por los ideales de la solidaridad y la justicia entre los humanos. No podía saberse que el muchacho de dieciocho años que se inauguraba como ciudadano legal en el histórico año 1968 iba a vivir cantando y a morir soñando con un país más equitativo para sus hijos y para los hijos de todo el pueblo panameño.

De igual forma, en este sábado 14 de julio del año 2007, este pequeño país en el que las noticias vuelan, se deforman y rebotan contra el creciente pavimento, pocos supieron que se retiraba de la militancia de la sobrevivencia, el cantautor, el escritor, artista plástico y combatiente: Cáncer Ortega.

La promesa de seguir con los cuentos de "Encuentros Fugaces" en El Cuento de los Martes sigue en pie. Quien lo leyó después de su presentación en la pasada Feria del Libro supo lo que era la muerte para Cáncer: un vacilón, un vacilón duro, terrible, ineludible - y tal vez por ello un vacilón - que fue soportable gracias a la compañía de amigos y amigas, de sus hijos, y de su compañera Manuela, quien nos regaló aquellos cuidados sin los cuales no lo hubiésemos podido compartir en sus años de serena sabiduría.

martes, 10 de julio de 2007

Encuentros Fugaces

Ignacio Ortega Santizo deja otro legado a los panameños y al mundo: su libro "Encuentros Fugaces". Es una colección de historias en las que sus personajes se enfrentan mucho más que al denominador común que parece unirlos: la muerte. Allí coinciden las más universales deformaciones humanas con las esperanzas de siempre, se deja entrever el tejido social panameño en controversiales características, y se hace un juicio - en ocasiones no definitivo - al actuar de ciertos prototipos locales, sin dejar de permitirles el símil en otras sociedades.

Ortega utiliza un lenguaje claro, a veces bastante localista y otras muy posible de encontrar en cualquier parte del mundo. Su narración es llevadera, tiene ritmo y acompaña al lector en la mayoría de los recovecos del pensamiento, que pueden surgir en el recorrido de cada cuento. Habla sin pudor de las intimidades sin caer en lo innecesario, se reporta como observador detallista de entornos que parece conocer perfectamente; ya sea a través de alguna fuente (como sugiere en los agradecimientos) o personalmente.

Cada entrega se acompaña de imágenes, o más bien dibujos hechos por él mismo; ya que a través de su vida se ha desarrollado en varias artes, lo que le permite combinarlas como ahora. El libro en sí es fácil de manipular, tiene una impresión limpia y bien trabajada, la portada también lleva un dibujo de Cáncer - como se le conoce en Panamá - y no ofrece resistencia para ser llevado en carteras medianas, bajo el brazo, con otros enseres, o en el peor de los casos doblado cual cuaderno escolar y metido en el pantalón. Soporta sesiones en el inodoro y es elegante en cualquier banca de parque o salita de espera. También se lleva bien con lecturas en hamacas o al echarse en el piso.

En los siguientes martes estaremos comentando algunos de los cuentos más impactantes de "Encuentros Fugaces", un libro que ofrece muchos retos a la mojigatería que parece adueñarse de nuestros tiempos, pero que a la vez la trata con cierto paternalismo académico.

domingo, 3 de junio de 2007

una pasión por el cuento

La historia del cuento es larga. El otro día escuché un fragmento de este recorrido histórico, escrito por un periodista español que vive ahora aquí en Panamá. Como sea que los escritos de este hombre son muy llevaderos y contagian de su constante mezcla de nostalgia y alegría (combinación para pocos concedida), yo me dejé llevar por esas sendas del cuento hasta encontrarme identificada con las famosas "horas del cuento", que según sus investigaciones, se extendieron entre continentes con la rapidez propia de la globa, la munida o la planetización.

Sin embargo, me dije a mí misma - con la necedad crítica que a veces me persigue incómodamente - que El Cuento de los Martes era mucho más que una "hora del cuento". Porque no se trataba de traer un cuentecito bien envuelto en papel de recuerdos alegres para compartirlo con un público abierto a la fantasía como precondición necesaria. Los martes era todo un cuento en sí mismo. En primer lugar era el día del pretexto, porque hay que tener un cuento para salir de casa en la prima noche o para no llegar en ese suspiro eterno en que se convierte el expreso "del trabajo a la casa".

Luego, estaba la seguridad de que para honrar el nombre, al inicio siempre se leía un cuento. Eso era como saber que una pareja inicia el baile en una fiesta. Nada de sorpresas, pero sí que una intriga por saber cuál. El cuento de la semana era siempre el inicio de otros cuentos. Era un asunto totalmente conceptivo, dado que generaba - amparado por la cerveza, la compañía, la música en fondo y un montón de factores sugerentes como aquel atrapasueños - múltiples y hermosas tertulias que hasta hoy se siguen convirtiendo en cuentos.

Para decir la verdad, siempre fui demasiado poco para El Cuento de los Martes. Es un asunto que me superó, y lo confieso con la inocencia pendeja de quien se desprende sin malicia de su idea. También acepto que ese f e n ó m e n o pasa repetidamente en millones de lugares, sin que uno le ponga nombre u horario. El caso es que este consiguió identidad, tenía rostros, tenía voces, tenía imagen, y no era tan espontáneo como otros, pero si fue suficientemente fluído como para resultar atractivo. Quien no estuvo en El Cuento de los Martes lo notó. Decirlo puede ser un atrevimiento ingenuo, pero hay cosas que uno va entendiendo con los años y las capas.

Yo, que tengo una pasión por la narración, sé que no fue una "hora del cuento", yo experimenté el pretexto como cuento, le aposté a la lectura entonada y me hice parte de muchos cuentillos de corredor. Yo me desplegué en la voz que se corre por la ciudad, y también me hice invisible, porque muchos nunca supieron quién lo inventó. Pero también escuché, me hice cómplice de algunas historias y oí por accidente otras tantas. Viví un cuento, me hice vieja y volví a nacer en este lapso.

Ahora lo entiendo. Por eso lo comparto aquí, lo ofrezco, lo devuelvo.

Lucy Cristina Chau

martes, 6 de febrero de 2007

...y me perdí

El siguiente texto fue enviado por nuestra querida Lucha vía correo electrónico desde Sri Lanka.

Ay, qué bonito querida, entré a la página y me perdí.... había tanto para ver, tantos c a m i n o s para seguir, algunos me llevaron a puerto seguro y algunos, a ninguna parte. Qué rico andar por el mundo perdida sin un camino claro, sin rutas trazadas ni planeamientos estratégicos. Qué rico perderse entre los recónditos caminos del ciberespacio en esa página tuya que es como andar por el laberinto de Borges, sin saber con qué misteriosos personajes me encontraré... a Monterroso, lo vi muerto de risa y lleno de moscas. A Borges, musitandome un tango canyengue y a Lorca razgando en la guitarra un poema flamenco... todos ahi, y yo viajando por tu cyberpágina con la ilusión de estar más cerca de mi querido Panama y mis amigos tan chéveres. Tantas poesías, tantas historias, tanta música y tanta gente linda. Y yo acá, como un bulto de canela traído a patadas desde el C e y l a n. Pero no es chiste, estoy en el p.. Ceylan o como le dicen por acá "Sri Lanka". Y yo acá, en esta isla en medio del Oceano Indico extrañando a todos los poetas, los cuenteros, los historiadores del surrealismo pensando qué cuento les voy a echar este martes para poder reírme y decirles : ! Aja!! me los comi a cuento a todos!!!

Abrazos,
Lucha
(hasta el proximo martes)

martes, 15 de julio de 2003

Martes 15 de julio del 2003

"Cómo me deshice de quinientos libros" de Augusto Monterroso. Con este cuento iniciamos la sesión, ahora convertida en un acto más íntimo, pero no menos hermoso.

Para no quitarle seriedad al asunto instalamos el equipo de sonido que habíamos comprado para El Cuento de los Martes, pensando en conseguir patrocinadores para el trademark y la suma de sueños que venían detrás.


Como nota curiosa, nuestro músico, origamista y ahora también bartender (a falta de planilla) trajo un poema de su autoría para leer. Me refiero a Dominigo Muñoz, quien ahora nos sorprendía con dotes literarias. Elsa, después de varias reuniones de estar observando y analizando la situación, finalmente se atrevió a traer un poema, y no solamente un poema, sino uno erótico. La titulaba "Poesía del Amor Erótico" (una agradable redundancia que le perdonamos por la sustentación que hizo a continuación, diferenciando el amor fraternal, el maternal y el erótico).

La verdad, debo decir, que en casa da más espacio a la tertulia, a la conversa - como decimos en Panamá -. Sin embargo hay dos elementos que nos desfavorecen: uno es que es difícil sumar gente porque da verguenza estar trayendo y presentando amistades nuevas que uno no sabe cómo se van a comportar (o si sabe) y dos, que hay que marcharse relativamente temprano y eso no amerita echar todo un cuento para salir de la casa.

martes, 8 de julio de 2003

Martes 8 de julio de 2003

No sé quien trajo ese cuento, ni de quién era (si aparece el dueño, que lo diga), pero se llamaba "El Difícil Arte de ser Macho".


Así comenzó la noche de este martes tan experimental. Todo muy tierno, porque sinceramente hay que serlo para dejarse mudar de un bar al apartamento de 100mts. que iba a hacer las veces de bar bohemio.

Dos cuentos más, cortesía de George Kourany, El Poeta Abeja y El Mudo. Así le siguieron Rey Barría, Emilio Arenas y Ruth.

(y Lucha seguía en La China).

La música la puso Tony cuando empezó cantando "El pueblo salvadoreño tiene un cielo por sombreroooooo...."

martes, 1 de julio de 2003

sobre Piazzola

Esa primera noche de julio nos acordmos de Astor Piazzola. El siguiente texto fue entregado por Domingo Muñóz:

"Este músico argentino, quien murió diez años atrás, un 4 de julio de 1992 de un paro cerebral, luego de doce meses de estar en coma, crea lo que se conoce como el nuevo tango, criticado y amado por muchos; renovando armonías y melodías influenciadas por la música de Bela Bartok y Stravinski.

Así nace el sonido de la ciudad de Buenos Aires: el tango urbano. Astor Piazzola: su música, con características clásicas y a su vez universal; una dualidad donde se mezcla el genio y lo humano".

En el fondo, las notas de Itinerario de un Genio acompañaban a la audiencia en toda su alegre melancolía. No podíamos dejarlo pasar así, aunque en el fondo hubiésemos deseado que no fuera cierto.

la primera y la última de Julio...

Esa noche fue la última vez que nos vimos en Mi Habana. Detrás del último parroquiano saliéron las sillas, las mesas, las velitas y los amores que se consentían entre las paredes rojas de nuestro huequito en la inmensa noche de la ciudad.

Antes de salir, por supuesto que nos declaramos en franca terquedad y anunciamos mudar El Cuento de los Martes a la casa ajena, la mía, la tuya, la de quien sea...mientras conseguimos otro nidito de amor como el que nos pesaba dejar.

Martes 1 de julio de 2003


Bueno, primero que nada, el cuento: "Ladrones y Policías" de Juan Antonio Gómez. Y grata sorpresa que nosotros leyendo y el autor que entra por la puerta de Mi Habana...

Que cosa que esa noche llegaba Elsa Salazar con un cuento bajo el brazo. Si cabe un cuento, caben dos. Elsita, te estamos extrañando la sonrisa.

Rey, el Rey Barría trajo - como nos había prometido desde que escuchamos las de Héctor Collado - décimas de su autoría.

A continuación, un poema envíado (vía e-mail) por Carlos Gallardo, el cual compuso con un amigo suyo poeta español de nombre Marampe:


N O C H E

Mis letras en oscuras travesías
navegan cuando el sol pierde su paso
en néctar de las ninfas, con Pegaso
resplandecen brillantes fantasías

Y cumplen su objetivo mis poesías
editadas al borde de mi ocaso
recuerdo, tristezas y alegrías
en ellas a conciencia doy repaso

La noche con sus horas de descanso
campo libre de ruidos y alborotos
se expande ante mí como un remanso

El cielo se revisiste con su manto
hecho de astillas de cristales rotos
para adornar la noche con su encanto.
(ESTE POEMA MERECÍA MÁS QUE EL RECUERDO DE UNOS POCOS. ES UNA RAZÓN PARA ESTE ESPACIO.)
Yucalele en mano aparece el amigo Coco a dar la vuelta a la cultura por el callejón del Calipso. Chinguiliki, chinguiliki, chinguili...!
Pero noooooo....Aquí lo que sobra es democracia de estreno, así que jala pa' atrás, que hay más poesía: George Kourany con "La Suerte".
Y bueno, lo único malo de que recitara Ichi, era que nos quedábamos sin trago, pero igual disfrutamos de "Entre dos".

martes, 24 de junio de 2003

Martes 24 de junio de 2003

Todo tiene una historia, hasta las estatuas de los parques de Lucha, los grafitis de amor, los besos, las ferias de libros, los "te amo".

El menú presentado...

1 El cuento del martes 24: “Me Preguntáis” de Kahlil Gibrán
2. Katia Chiari informa sobre las actividades programadas para La Feria del Libro 2003
3. Rey Barría trajo poesía esta vez !Qué voz, qué versos!
4. Lucha nos cantó...nos contó: "Señora de Juan Fernández”
5. Llegó una dominicana y nos cantó “Debajo de un Palmar” del compositor Pedro Flores
6. Héctor Collado compartió algunas las décimas que ha escrito
7. Mingo y Harry interpretaron varias piezas musicales, incluyendo una rumba flamenca, que terminó siendo bailada por una turista llamada Alejandra.
8. Moisés Pascual leyó sus poemas del Traganíquel
9. Ichi salió del bar para darnos algo de poesía erótica
10.Tony Velásquez nos ofreció música del venezolano Alí Primera

El Cazador de Sueños

Este artículo es originario de las tribus Ojibway y Anishnabe de América del Norte para quienes los sueños tienen una importancia muy grande. Se dice que puede bloquear los sueños malos que flotan en el cielo nocturno y que los sueños buenos cuelgan en sus redes. Colocado especialmente en los dormitorios, funciona con los primeros rayos del sol, destruyendo los malos sueños y fijando los buenos. Consisten de un aro de madera con una red de tallos de ortiga, piedras y plumas de aves.

martes, 17 de junio de 2003

El Primer Martes de este Cuento


En pleno cumplimiento con lo establecido entre vasos de cerveza se anuncia como única regla que: Comenzamos con un cuento a las siete de la noche, mientras los que van a participar se anotan en el cuaderno.

A partir de este momento se da inicio con el cuento "La Cadena de la Buena Suerte" de Tomás Barceló, del libro Cuentos de la Habana Vieja, de la Editorial Bronce, Barcelona, 1999.

Anotaciones en el cuadernito:
1. Aguaspiedras, poesía de Katia Chiari
2. Cuentos.com/probados, de la narración de Rey Barría
3. Graffiti de amor y otras canciones, interpretadas por Mingo Muñóz
4. Poesía de los varios cuadernos de Héctor Collado
5. De la tradición oral, la cuenta cuentos Lucha González
6. Piezas para cuatro venezolano, interpretadas por Tony Velásquez
7. Poemas íntimos, de Ichi
8. Una muestra de El Show de los Títeres que por esos días presentaba Horacio

Origami

Las grullas que nacieron de las manos de Mingo bailan a su lado como si cantaran con él. En el arte del origami se requiere más que destreza, hace falta asumir la espiritualidad para conseguir que las formas elogien a la vida.

Cientos de figuras nos acompañaron sin mediar cuentos,y se sumaron a la magia del Cuento de los Martes.

Grafitti


Se llama grafiti, grafito, graffiti o graff a varias formas de inscripción o pintura, generalmente sobre propiedades públicas o privadas ajenas (como paredes, vehículos, puertas y mobiliario urbano, especialmente pistas de skate). Tomado de la Wikipedia.
Detrás de los Grafiti del Mi Habana habían más historias que las que El Cuento de los Martes pudieran guardar. Quién quita que al tratar de descubrirlos se crearan otras historias, como pasó con uno que decía:
OJO, alguien nos U.S.A.

jueves, 15 de mayo de 2003

El sitio

Mayo del 2003, Bar Mi Habana. Un pequeño local casi al final de la Vía Brasil. Su letrero convocaba la fiesta, al espíritu, a la escencia.
En dos cervezas lo discutimos con Ichi, una de las socias del bar, y ella aceptó con entusiasmo y hasta con fe. Tomamos unas semanas en planificar, convocar y reunir atriles, instrumentos musicales, equipo de sonido y escenografía. La pared roja de los grafitti nos acogió inmediatamente, y no tardaron en llegar los convocados.