Este singular cuento de la escritora Claribel Alegría (disponible aquí en Latino Literature), publicado en 1997 por UCA Editores en El Salvador, va de la mano con una realidad indiscutible, que su autora supo destacar con una sencillez aterradora. Me refiero a la candidez, aquella maravillosa condición que solemos perder cuando todavía pudieramos seguir siendo felices en su hermosa presencia.martes, 27 de octubre de 2009
Siestas Dominicales
Este singular cuento de la escritora Claribel Alegría (disponible aquí en Latino Literature), publicado en 1997 por UCA Editores en El Salvador, va de la mano con una realidad indiscutible, que su autora supo destacar con una sencillez aterradora. Me refiero a la candidez, aquella maravillosa condición que solemos perder cuando todavía pudieramos seguir siendo felices en su hermosa presencia.martes, 20 de octubre de 2009
El peligro de una única historia
martes, 13 de octubre de 2009
Rey Barría y las "Ánimas Volcánicas"
"Como todos los viernes en la tarde, los parroquianos de "El Volcán" se disputaban sillas y mesas con los clientes recientes que han descubierto un lugar y un pretexto en donde comer un buen pescado frito acompañado de una veintena de cervezas".martes, 6 de octubre de 2009
A clean well-lighted place
Se dice que este es uno de los mejores cuentos de Hemingway. De hecho, James Joyce en Conversations with James Joyce, llegó a afirmar que era uno de los mejores cuentos de la literatura, ya que con él había logrado reducir al máximo el velo entre la literatura y la vida real.
Si tomáramos la historia en su conjunto, diríamos que se trata de dos meseros al final de su turno, que deben atender a un anciano alcohólico, quien frecuenta el establecimiento con cierta regularidad. Uno de los meseros, el joven, está ansioso por retirarse, y el otro, más maduro, trata de entender al cliente y hasta siente cierta empatía por su situación. De allí, que el nombre de la historia, que traducido al castellano diría más o menos “un lugar limpio y bien iluminado”, describa un conjunto de características bien definidas y que hasta podrían sonar un poco obsesivas. Pero el octogenario al que se refieren los meseros decide sentarse justo debajo de la sombra de unas ramas, lo cual hace menos comprensible su elección por una cafetería para tomarse unos tragos, habiendo tanto bar disponible en las inmediaciones.
Dicho lo anterior, no nos adentraremos en los afanes de los meseros, a menos que sea para decir que están hablando de la moral. Ojo, que no he dicho moralismo, sino aquello que se refiere a las conductas humanas. Con cierta razón, el mesero joven piensa en el viejo como un egoísta, un caprichoso que lo tiene todo (porque tiene dinero) y quien prefiere suicidarse como por molestar. El otro mesero piensa en asuntos menos simples, como la soledad, como la pobreza de espíritu o – mejor aún – la dignidad de tomarse un trago en un lugar sin ruidos, un lugar limpio y ordenado.
Y más allá del diálogo, volvamos a Joyce y ahondemos en la entrega personal del autor a la historia. Hemingway habla de cosas que conoce y que vive. Él mismo es alcohólico, vivió en dos países de habla hispana, completamente incomprendido en su cultura, solo y – aunque vivió cómodamente – tal vez más carente que un salonero cualquiera, a quien le espera en casa una mujer amada. Hemingway, buscando siempre la luz, pero siempre a la sombra. Lindo dato si se quiere leer entre líneas. Como el protagonista, su autor ha intentado ya suicidarse y ha pasado por varias depresiones.
Pero hay una escena que pasa casi desapercibida, o tal vez desteñida por el diálogo de los meseros. Un joven soldado y su acompañante pasan caminando cerca del local. ¿Es el mismo Hemingway que una vez fue soldado? ¿Es el mismo Hemingway enamorado una y otra vez? No lo sabremos realmente, como nunca sabremos si el final de su vida fue o no por su propia mano. Para ambas interrogantes, Ernest Hemingway nos deja claras posiciones en este breve episodio con grandes temas humanos.
martes, 29 de septiembre de 2009
Luis Barrantes, la oralidad en rescate
martes, 15 de septiembre de 2009
Los niños, los cuentos
martes, 8 de septiembre de 2009
Un olor a violetas (Giovanna Benedetti)

martes, 1 de septiembre de 2009
Narciso

martes, 25 de agosto de 2009
El Cuentasueños
No sé cuántos, pero seguramente muy poca gente supo que en Panamá estuvo “El Cuentasueños” y muy pocas personas lo hemos traído a vivir en nuestras casas. Daniel, el último soñador del planeta, es un personaje creado por la escritora costarricense Evelyn Ugalde, quien nos trajo al pequeño héroe en el contexto de la pasada feria del libro.
En este libro de cuentos infantiles nos propone una premisa fundamental para ser felices: conservar la capacidad de soñar. Porque si soñar es construir historias en un estado mental no condicionado por las reglas de la sociedad, la física o las probabilidades, entonces es el espacio ideal para lo imposible.
El científico de su primer cuento, el que le da el título al libro, es quien descubre la solución a la tristeza, el aburrimiento y la desesperanza que vivía la humanidad a falta de sueños. De allí en adelante buscan a un niño que vive en Costa Rica, para que - a punta de relatar sus sueños - vaya devolviendo a los humanos la felicidad.
Andrés y yo hemos leído ya tres cuentos, que sumados a los que escuchamos de la propia autora en un rinconcito para Cuentacuentos, nos empiezan a garantizar la dosis necesaria de sonrisas para enfrentar los días con aguacero, las tareas cansonas de la escuela, el final de los cumpleaños, las picadas de mosquitos, las visitas al doctor y hasta las competencias que no ganamos por andar imaginando mientras los demás corren.
martes, 18 de agosto de 2009
Leer como comprar zapatos nuevos
Aquel ejercicio íntimo de la lectura no ha escapado al mercantilismo. Se ha hecho además, un asunto de modas y hasta tiene que ver con la piratería. Un sudamericano me contó que su libro fue distribuido por vendedores ambulantes, antes que el original saliera de la imprenta. Cuando la editorial le pidió que demandara, él les contestó que la culpa era de ellos, por dilatar su lanzamiento y especular con la obra.Estamos ante las puertas de una feria del libro en Panamá, y el comentario más sonado fue la crítica de promover la feria con un personaje que lee a Paulo Coelho. Pero muchos confesaron que les gustaba El Alquimista, auque fuera de auto-ayuda y la cosa quedó como protesta intelectualoide frustrada. Luego, dicen que viene Vargas Llosa, y después escucho todo un barullo a cuenta de que la Alcaldía le restringe el apoyo al pabellón infantil; pero esto se revierte después, como parte de ese “gran mensaje a la nación”, de que este gobierno va a “meter la pata, pero no la mano”. Al final, Vargas Llosa aparece en el sitio Internet de la feria como una escuálida referencia a la importancia de Perú en la literatura, como para que el nombre atraiga público. Ya podemos imaginarnos a la gente en los pasillos del centro de convenciones, preguntando a qué horas llega el escritor peruano mejor mercadeado de las últimas décadas.
Pero eso me parece apenas una linda venganza contra el consumismo, cuando – buscando parecerse a las grandes ferias del libro – se sustenta la atracción en un personaje famoso. Y es que si una cosa buena puede ofrecer una feria del libro, no son solamente los puestos de venta, mucho menos si van a vender al mismo precio de siempre, sino la posibilidad de encontrarse con la literatura. De hecho, casi todas en la región utilizan el formato de actividades paralelas, como presentaciones de libros, coloquios, talleres, etc., que son los que hacen circular público por entre los anaqueles. Si no fuera por eso, la gente iría una vez, pero cuando tienen el programa y ven que hay razones para volver, lo hacen con entusiasmo. De hecho, hay quien sólo va a la Feria por un evento, y luego se anima a llevar algo.
Claro, están quienes leen como si se tratara de abastecerse de la última moda en zapatos, los que compran best sellers aunque sean la misma fórmula de siempre, los que pagan por el nombre del autor, esos que no reconocerían una buena historia porque están acostumbrados a la oferta comercial, quienes no soportan los libros viejos llenos de magia, quienes esperan la nominación del Premio Nobel para tomar la decisión de su próxima compra. Pero todos estos, que son uno sólo, no van necesariamente a las ferias, no rebuscan entre las mesas llenas de textos, no se maravillan con autores recién publicados, no se preguntan si un café, si yo, si las estrellas…
la imagen es del sitio alamoda.com
martes, 11 de agosto de 2009
v a c i l o n e s

martes, 4 de agosto de 2009
Semos Malos (Salarrué)
Pertenece a la colección Cuentos de Barro (1993), la cual tuve la oportunidad de tocar en el bar La Habana de San Salvador. Hago la salvedad de que el lenguaje es regional (local) y que es mejor si - como en mi caso - se escucha de la boca de un jalvadoreño, amante de la literatura.
Así es, pasen por favor a http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/salarrue/semos.htm y como es corto, tómense su tiempo para las palabras.
Cuidado...es muy posible, que aunque se tenga una consistencia dura, se llore desconsoladamente como lo hicimos él y yo esa noche en la terraza del bar.
martes, 21 de julio de 2009
una calle como hilo conductor

Cuando me acerco al libro "Un milagro bastante raro" del escritor panameño Víctor Rodríguez, lo que me llama la atención no son tanto las historias macondianas que lo construyen, sino el detalle que las une. Rodríguez propone como hilo conductor una calle ficticia en un barrio real. Digo ficticia porque no recuerdo haber oído de una "Calle de los Arquitectos Borrachos" en el Casco Antiguo de Panamá (vaya que Rodríguez nunca menciona que sea Panamá, pero la describe en sus años ochenta). Pero el caso es que el narrador le atribuye a su hilo conductor la característica muy extraña - en estos días de individualismo - de aglutinar gente con carácter hasta bélico, que comparten secretos a voces, y que se solidarizan con sus condómines y demás vecinos en sus tragedias, por más inexplicables que parezcan.
martes, 14 de julio de 2009
La familia es una mierda

Valdo es el protagonista de la historia. Está lleno de complicaciones que sólo ocurren en su cabeza. Tiene una vida sencilla (tal vez aburrida), y – como muchas personas – cree que sus problemas son los peores del mundo. Conoce a Geni, una chica que, de entrada le gusta, pero teme darse la oportunidad de disfrutar plenamente de su compañía.
No es una historia espectacular, pero está bien contada. Rubem Fonseca logra otra vez utilizar el detalle mínimo como herramienta para interesar al lector. Aunque nos repite una verdad que ya conocemos (“Uno nunca cuenta una sola mentira. Siempre vienen un montón detrás, en legión”), le agradecemos el contexto en el que la inserta, porque los motivos de Valdo parecen ser legítimos, dados los antecedentes que él mismo tiene sobre su familia, pero el lector sufre sin saber cuándo exactamente se caerá la bola de nieve que va formando en torno a su relación con Geni.
martes, 7 de julio de 2009
Pequeñas criaturas: La elección
Rubem Fonseca es un escritor brasileño nacido en el año 1925. Su primer libro, Los prisioneros, aparece en 1963, por lo que se considera que empezó el oficio de escritor un poco tarde. Esa consideración, sin embargo, no afecta el frescor de sus relatos. No los conozco todos, pero si un par, y las críticas en general le otorgan un especial sentido del humor para detallar las cosas de la vida que en otros escritores resultan un tanto secas. martes, 30 de junio de 2009
en las Honduras de este martes

William Ospina explicaba en su libro "Los nuevos centros de la esfera", que los pueblos iberoamericanos "hemos crecido en el culto a la democracia, pero es evidente que no hemos cumplido con muchas condiciones que ella requiere". Las viejas aristocracias se resisten y de alguna manera reclaman lo que la herencia de las monarquías se suponía les debía dejar, el abolengo, la clase, el buen gusto y sobre todo el poder. Debe ser chocante haber guardado por tantos años las joyas de la familia, las fotos de época y los apellidos, para que hoy día cualquier hijo de vecina pueda tomar decisiones y llamarse líder político.
martes, 23 de junio de 2009
Paquete completo
¿Quién esparce la bola? Puede ser tu madre, quien habló con tu tía y ésta le contó a la vecina. Puede ser el chofer de la oficina, puedes ser tú mismo con esa cara de circunstancia con la que dices "esto que te voy a contar es confidencial, pero..." y sueltas el cuento.
¿Para qué sirven las bolas? hummm.... para mostrar poder (la información es poder), para persuadir a alguien de algo, para confundir, para que otros hagan lo que uno no puede (o quiere) hacer, y hasta para distraer la atención de un problema peor.
BOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLAS
En Panamá siempre hay bolas a nivel nacional y cuando muere una, otra nace. La que nos ocupa en El Cuento de los Martes es que el nuevo gobierno (el entrante) quiere "fusionar" el Instituto Nacional de Cultura con la Autoridad del Turismo de Panamá. Pero ya no es bola, fue confirmado en una entrevista de televisión; lo que provocó la reacción inmediata de un promotor cultural y su lista de contactos en el mundo del correo electrónico multitudinario y en el facebook.
Para que la bola crezca, el término "fusión" ha sido extendido por todos sus lados, hasta llamarle subordinación. Ahora hablamos de "una dirección de cultura dentro del Instituto de Turismo" e incluso de la "desaparición" del INAC. Ahí es donde abrimos los ojos como platos y decimos que es un absurdo, que no es posible, que están realmente locos, como decían en su campaña electoral.
Para más sasón, una defensora de la maravillosa idea (en este punto ya no se sabe cuál es la idea de la que cada cual habla) dice que "el mundo está lleno de ministerios de cultura y turismo" y que "la cultura se enaltecería con el turismo". Acá, la cosa se pone de infarto, porque su investigación en "google" no da para más. Ahora estamos además, ofendidos con tanto desprecio y sorprendidos de que google no le dijera que lo particular nunca abarca lo general.
Pero las bolas dan derecho a imaginar como ninguna otra forma de comentario. Así que muchos de nosotros nos hemos ido a los extremos de la locura y nos imaginamos, entre otras variedades,
PANAMA, PAQUETE COMPLETO: dos noches, tres días, cene con indiecitos, lleve dos cuadros por el precio de uno, realice su sueño de bailar el lago de los cisnes con un ballet, y por 2 dólares adicionales, llévese una caja de libros viejos que tenemos en el depósito.
martes, 26 de mayo de 2009
concursos
martes, 28 de abril de 2009
evite aglomeraciones, demostraciones de afecto y entusiasmo...
martes, 14 de abril de 2009
El Vendedor de Cuentos
Me refiero a la historia que el escritor noruego Jostein Gaarder publicó en el año 2002 bajo el sello de Ediciones Siruela. Es una novela corta de cinco capítulos en los que el autor nos cuenta sobre el enigmático Petter El Araña, un personaje con demasiada imaginación, que la aprovecha para escribir tramas, novelas y cuentos, y …venderlas a escritores famosos que se han quedado sin historias.La idea parece simple, pero como el protagonista no lo es, una historia nos lleva a la otra para dejarnos en el más absoluto de los desamparos al encontrarnos tan solitarios como Petter, su clandestinidad y su egocentrismo. Para muchos, el verdadero final es una necesidad de empezar a contar las propias historias y eso es de lujo.
La copia que milagrosamente conservo me la heredó Lucha González, cuando se mudaba de Panamá, y desde entonces la he prestado muchas veces por mucho tiempo. El libro ha viajado, ha sido olvidado debajo de almohadas prestadas, y ha sido secuestrado por incautos lectores que pensaron darle una hojeada y más bien fueron presa de las bien escritas narraciones de Gaarder.
Como no comprendo el noruego, supongo que sus traductores han hecho un gran trabajo y me suscribo a su sano juicio. A mi me parece una obra hermosa y desprendida de pudores.
Una de las frases que más me gusta leer es la que se refiere a una ida al cine de Petter con su mamá en la que fueron a ver Candilejas de Chaplin: “Me hice adulto cuando vi esa película”.
Pero El Vendedor de Cuentos es mucho más, es un niño que hace una marquita roja en la pared y no puede parar hasta que su mamá llega a casa, es un joven que hacía deberes para sus compañeros, es un hombre que se enamoró tantas veces como mujeres encontró en el camino, es el negocio detrás de la literatura y las ferias de libros, es...el vendedor de cuentos.
Buen provecho!
martes, 7 de abril de 2009
Para acercarse al cuento
martes, 24 de marzo de 2009
El árbol de la vida
FOTOS: (ambas fotos son propiedad de Lucy Cristina Chau y fueron tomadas el 21 de marzo de 2009) se pueden usar con el debido crédito.
1. Raíces del árbol donde murió Anel Rodríguez (la rosa la encontramos ahí)
2. Pintor panameño de la etnia Kuna, Ologuaidi.
martes, 3 de marzo de 2009
Cortázar en Casa
martes, 10 de febrero de 2009
Gloria Melania Rodríguez (Panamá)
A Gloria, lo de los cuentos le sale natural. Su conversación es serena, pero llena de entusiasmo. Sus cuentos - los que he podido leer - conservan esa naturalidad que los hace atractivos a quien desea disfrutar de una buena historia, que además esté bien escrita. Esto lo digo porque quien echa un buen cuento, no necesariamente puede escribirlo con la misma destreza con la que oralmente entretiene.Yo la vi en El Perote de las Musas, evento artístico-cultural que se desarrolla anualmente desde hace cuatro años en Santo Domingo de Las Tablas, Provincia de Los Santos en Panamá. Era la segunda vez que la escuchaba narrar esos cuentos en los que la observación de su entorno parecen ser la clave de su talento. Allí nos leyó una parte de su reciente premio literario, el de Literatura Infantil "Carlos Francisco Changmarín". Estrenamos "El Jardín de Mamá Charo" de la viva voz de su autora y junto al mismo Chico Changmarín, fuimos testigos de la magia en la que nos envuelven ella y sus personajes, sobre todo Juan Pablo y Tranquilito, cuyas aventuras y observaciones de la naturaleza (tanto la de las plantas, como la de los animales y hasta la humana) nos devuelven la alegría sin que nos sintamos obligados a ocultar la sonrisa.
Disfruté los tres cuentos que leyó, pero "El Vacío" - que no se si lo hizo a propósito para dejarnos con una nostalgia colectiva - me sacudió el sentimiento de pérdida por aquel patio que dejé en mi infancia, en el que descubrí muchos de mis temores, mi capacidad de creer en la humanidad y hasta un lejano episodio de jugar a "papá y mamá" del cual salí con tres correazos y toda la tristeza del mundo por tener que abandonar a mi esposo sin decirle que todo había terminado entre él y yo, y que nunca, nunca, nunca más mi mamá quería escuchar desde su ventana que era la hora de acostarnos...
martes, 20 de enero de 2009
L a T u l i v i e j a
martes, 16 de diciembre de 2008
estupor ante el cuento breve
martes, 2 de diciembre de 2008
La Noche de las Aves
El autor logra llevarnos casi didácticamente por las sendas del conocimiento y dominio del tema de la armería a través de la frustración de Calixto por no conseguir darle una pedrada o un tiro al avecilla de su obsesión. Para este hombre, a quien parecía no importarle
el protagonismo, el hecho de no poder lograr lo que – según él – ya era una cuestión hasta de mala suerte, le había dado las herramientas necesarias para afrontar la situación en la que el destino lo puso el 19 de diciembre de 1989 en las mismas entrañas del Cuartel Central del Comandante Noriega.Con este cuento, Prado nos presenta un hecho histórico de Panamá con matices muy humanos, que van más allá de una posición política. Nos coloca como únicos testigos de un encuentro entre dos miradas que están ahí por decisiones que nada tienen que ver con ellos. Nuestro héroe lleva – irónicamente – su victoria como un secreto y nadie sabrá sobre su hazaña, salvo por el alto al fuego que permitió a los soldados panameños tener un pequeño respiro para movilizarse fuera del cuartel.
El Otro Lado del Sueño, libro al que pertenece este cuento, es una obra excelente, que deberíamos regalar para estas navidades, si el bichito del consumismo nos ataca sin piedad, porque es una fuente de entretenimiento, de conocimiento y de una sensibilidad irresistible para con lo panameño y lo universal. Sería un regalo que perduraría más allá de su vida material, pues esa persona llevará consigo uno de los tesoros de la literatura panameña.
Créditos: la fotografía la saqué de una colección en internet (flickr) que se llama Fotos Dictadura. El cuento lo encontré por un concurso de ambientación de oficinas que debíamos hacer en SERTV para las Fiestas Patrias y a mi Dirección le tocó decorar con este cuento. Como resultado ahora tengo una colección de soldaditos de plástico, aviones y helicópteros que no le voy a regalar a mi hijo. ¿alguien los quiere?
jueves, 13 de noviembre de 2008
martes, 11 de noviembre de 2008
Vida
martes, 28 de octubre de 2008
Nueve Narradores
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La moderadora será la poeta Lucy Cristina Chau.
Comprenderán, queridos lectores de El Cuento de los Martes, que estoy revisando cuentos, descubriendo historias y ya me puse el trajecito del "suspended desbelief" que me regalara en la universidad la profesora Colomba Luque.
martes, 14 de octubre de 2008
Cuentos para mujeres
Al leerlo uno puede hasta llegar a sentir que alguien está hablando, porque es un lenguaje coloquial y muy directo. Buenaventura Vidal suelta las complicaciones del lenguaje escrito y siguiendo su tradición de cuentero incluye frases como "comenzó a repetirse, a repetirse, a repetirse...hasta que, según cuentan, desapareció de la memoria."
El autor es tremendamente descriptivo y además imprime sensaciones en sus relatos, al punto que quien le va leyendo puede gozar de la misma fascinación que cuando a uno le van contando una buena historia.
Claro que quien ha tenido la suerte de ver a este muchachón hermoso contando estas mismas historias, cosa que nos ocurrió a varios afortunados en el Aleph Café hace como ocho o años atrás, compartirá con Nicolás numero "n" las complicidades del aire mágico en que fueron contadas.
martes, 23 de septiembre de 2008
El Invento de Clotilde
El cuento termina explicando, a la manera más hermosa del cuenta-cuentos Nicolás Buenaventura Vidal, que "fue así como se inventaron las piscinas".
Es claro que cuando uno lo cuenta, todos se quedan mirando como extrañados, pero un buen invento siempre es querido, así que los chiquillos a los que se lo conté el viernes pasado en la escuela de mi hijo se fueron con la versión de que los señores de las bienes raíces que incluyen piscinas para que las señoras tomen sol y los niños las llenen de flotadores, lo hacen siguiendo la tradición que inventó la princesa Clotilde en el reino de las siestas largas.
martes, 9 de septiembre de 2008
cuenta-cuentos
Dos días más tarde estás en un café con tus colegas esperando por tu emparedado. Llegan las bebidas y entra por la puerta una mujer fatal. Se miran y alguien se atreve a preguntar si es Halloween o si están filmando una película cerca. Todos se ríen y tú aprovechas para contar aquel hallazgo de película que no pensabas ver. Llegan los emparedados y nadie te quita la vista de encima. El tuyo está allí enfriándose, mientras tú te conviertes en un cuenta-cuentos.
martes, 19 de agosto de 2008
Una historia demasiado corta
Esta semana me volví a encontrar su libro “Miel de Luna”, ese espacio en el que lo cotidiano se hace historia para contar. Ese es el tenor de “Una historia demasiado corta”, un cuento en el que dos personajes no tradicionalmente descritos discuten sobre la elaboración de relatos y cuentos. Bien podría entrar en un manual para escribir cuentos y fue tal vez esa su primera motivación. Pero no sé, ahora me gustaría discutirlo con Félix, porque lo encuentro complicado.
Si bien la historia dentro de la historia cierra, el cuento original no lo hace. No se sabe si los personajes llegaron a un acuerdo, si esta historia “le sirvió” al personaje que se queja. Es demasiado corta para olvidar que el conflicto quedó a la espera de la resolución, aunque tal vez – conociendo al autor – éste diría “a buen entendedor…”.
martes, 29 de julio de 2008
Sicario
Personalmente, el lenguaje que usa Cáncer en este cuento me cuesta. Es una mezcla coloquial con algo de barrio, pero - no sé si intencionalmente - el narrador no deja de ser intelectual en su abordaje de las situaciones y los recuerdos. Conversando con Tony, quien me acompañó en la tercera leída de este cuento, hicimos la comparación con otras fórmulas de tratamiento del tema y de pronto nos antojamos muy influidos por el cine latinoamericano. Pero no, juro que el discurso es demasiado denso cuando hace las descripciones como el espíritu de la Navidad, ese "sentimiento epidémico de hermandad universal tan publicitado para esta fecha".
Sin embargo el ritmo me parece atinado para la historia. Lo va llevando a uno entre la complicidad y la curiosidad, hasta que ya cuando se ha logrado casi imaginar un final, te recibe otro, dándose tiempo inlcuso para disfrutar con el protagonista la satisfacción del deber cumplido.
martes, 27 de mayo de 2008
sobre Gestión Cultural y esas hierbas
Los gestores culturales ya no solamente promueven a un artista, o a un arte. Ahora crean conceptos, hacen mutaciones, híbridos, novedades que van dando forma a la comunidad y sus costumbres.
En Panamá tenemos algunos de estos especímenes. Los hay en varias ciudades, por pequeñas que sean, y siempre terminan sacrificando su patrimonio personal por sus sueños, porque en toda actividad puramente artística las cuentas difícilmente cuadran. En la ciudad de Panamá, ellos han transformado el ambiente, creando eventos diferentes, adaptando grandes creaciones a nuestra realidad y peleando contra viento y negatividad, contra las críticas y las envidias. Nuestros gestores son héroes y ellos saben que dinero no van a sacar. Apenas pueden darse una cena aceptable o un ágape con los amigos. Jamás podrán - digamos - vivir del arte y no se les ha pasado por la cabeza vivir del trabajo de otro artista.
Creo que tenemos que cuidarlos, pero más que nada, tenemos que dejarnos tocar el corazon y la mente por ellos, porque nos están indicando un camino que han visto y que han soñado para ellos y para nosotros.
martes, 13 de mayo de 2008
martes, 4 de marzo de 2008
cuentos de familia (entre España y yo)
Jesús Carrasco estaba con la intriga, él por su cuenta ya tenía armada la tertulia desde antes de conocer lo de El Cuento de los Martes. Me dijo no sé cuántas veces y un buen día me puso el ultimatum. "A ver, que si no hacemos esto ahora, no lo hacemos". Yo me defendí como pude, alegando que tenía que ser un martes. Para mi sorpresa, aceptó. Lo demás fue cuento.
Un millar de años se precipitaron entre el mar de España y el de América, como para no estar seguros de qué lado de la historia teníamos que estar. Abuelos que nunca dijeron a dónde fueron y abuelas que siempre supieron de la magia de la imaginación.
De todos los que llegaron, conocía a la mitad. La historia de El Camino de Santiago ya se la había escuchado a Jesús, pero ahora estaba empezando a entenderla. En las dimensiones presentes, su percepción de las flechas amarillas era la de un hombre dejando al niño preguntar por la puerta de entrada. El amigo de Jesús cruzó camino entre sus antepasados y los de Pedro. Esther, lo suyo, Sandra y la otra chica...la de la historia de las hermanas. Fueron más que nada cuentos de familia, en una noche que se hizo atrás para dejar pasar la incógnita de quiénes somos.
martes, 5 de febrero de 2008
"Noche de Carnaval...
La semana tiene que cerrar con las interminables anécdotas del carnaval. Los pasillos de la oficina y las líneas telefónicas se cargan con cuentos de amores y desamores que se encienden y se apagan al ritmo de las comparsas y las murgas. Y como en este país, al gobierno se le ha dado por impulsar la economía a punta de puentes y carreteras civilizadas, ya el Miércoles de ceniza forma parte del único six-pack de días libres que nos reunen con la familia, nos hacen olvidar las penas y las responsabilidades casi que de cualquier tipo.
Por eso, hoy no hay cuento que valga y me voy a ver la última Noche de Carnaval del 2008.
martes, 29 de enero de 2008
La Continuidad de los Parques

El autor nos da el primer dato en el título. En el cuento existe una continuidad alevosa. Es una suseción de escenas, de acciones, de personajes de escenarios que acaban incluso dando vuelta al reloj de la lectura - si así pudiera llamarse.
Francamente es fácil perderse en la primera lectura, aún cuando uno haya decidido desde el principio no dejarse engañar por la fisionomía de un cuento corto. Yo lo leí de la copia que me prestó Consuelo de El Final del Juego de la editorial Nueva Imagen, y me dije "Vaya, apenas dos párrafos, esto tiene que ser bien grueso". Pero grueso es lejos para las posibilidades que brinda esta narración.
La historia te desvía desde la primera línea, porque al principio parece que comenzara por el medio de la historia (in media res, como dirían los académicos) y luego te das cuenta que es el final, o el principio, o qué se yo... en verdad es como si te metieras en una rueda que ya comenzó a andar, pero da lo mismo el principio que el final. De los personajes no sabes si el protagonista es el principal de la historia o de la historia dentro de la historia. No sabes nada y te das cuenta que tú puedes - así como la vida misma - darle la lectura que tú quieras.