martes, julio 14

La familia es una mierda


Valdo es el protagonista de la historia. Está lleno de complicaciones que sólo ocurren en su cabeza. Tiene una vida sencilla (tal vez aburrida), y – como muchas personas – cree que sus problemas son los peores del mundo. Conoce a Geni, una chica que, de entrada le gusta, pero teme darse la oportunidad de disfrutar plenamente de su compañía.


No es una historia espectacular, pero está bien contada. Rubem Fonseca logra otra vez utilizar el detalle mínimo como herramienta para interesar al lector. Aunque nos repite una verdad que ya conocemos (“Uno nunca cuenta una sola mentira. Siempre vienen un montón detrás, en legión”), le agradecemos el contexto en el que la inserta, porque los motivos de Valdo parecen ser legítimos, dados los antecedentes que él mismo tiene sobre su familia, pero el lector sufre sin saber cuándo exactamente se caerá la bola de nieve que va formando en torno a su relación con Geni.

Pero hay otra riqueza en el texto, y es en las notas del traductor, mejor conocidas como “N. del T.” que son mejor si se sitúan mismo en la página donde ocurre el llamado. Valdo estaba “Numa sinuca de bico” y aunque el traductor utiliza “entre la espada y la pared”, se toma unas seis líneas para explicar sobre habla popular brasileña y fundamentos de billar. Si, porque cuando una bola incorrecta queda justo en la entrada del agujero, eso se convierte en un dilema para el jugador. Luego nos habla del “benjamín”, del “filho temporão”, ese que nace mucho después del penúltimo hijo, el que se hace esperar. Esto es, a mi juicio, una ganancia incalculable para el lector en cuanto a interculturalidad, como lo son también los guiños al idioma inglés, bastante frecuentes en varios textos del libro “Pequeñas Criaturas”.

martes, julio 7

Pequeñas criaturas: La elección

Rubem Fonseca es un escritor brasileño nacido en el año 1925. Su primer libro, Los prisioneros, aparece en 1963, por lo que se considera que empezó el oficio de escritor un poco tarde. Esa consideración, sin embargo, no afecta el frescor de sus relatos. No los conozco todos, pero si un par, y las críticas en general le otorgan un especial sentido del humor para detallar las cosas de la vida que en otros escritores resultan un tanto secas.

Hoy tengo en mis manos el libro Pequeñas criaturas y he leído el primer relato de la colección, de nombre "La elección". Su protagonista se va descubriendo sin apuros, mediante pensamientos que hila para tomar una decisión. Con estos, que más que todo son recuerdos y deseos, nos va dando los datos que arman su expediente. Incluso, es casi al final que nos enteramos de su sexo, de por qué no puede hacer las dos cosas que quiere y de por qué la molestia con su hija.

De su nombre, no se menciona ni una señal, pero eso pierde importancia ante la posibilidad de compartir las pequeñas alegrías que le proporciona, por ejemplo, ver sus dientes después de limpiarlos por media hora. Cuando nos habla de la comida, casi nos convoca a probar el bocado, como para disfrutar con ese mismo entusiasmo las posibilidades de la boca en comunión con un plátano que se "saborea mejor" como una pasta. ¿No es acaso lo que ya sabemos hacer, pero dicho por alguien que lo está disfrutando a plenitud?

Rubem Fonseca logra hacer de una simple caricia, un mundo. Descubre para sus lectores que "una costilla de puerco bien frita" es un paraíso posible al alcance de quien puede hacer uso de su salud. Convierte una cerveza en el pretexto para estar con gente, para convivir placenteramente, mientras no se conoce la proximidad de la propia desgracia.

El índice de este libro augura por lo menos 30 historias como esta, con la condición de sumarse al disfrute de lo pequeño. Dice que "existe una diferencia entre el tipo bruto y el ignorante, es que el ignorante puede aprender y el bruto no" y que "la cama es el peor lugar del mundo para quedarse pensando".

Me parece, la nuestra, una opción motivadora para disfrutar el mundo, tomados de la mano de este singular escritor.



La foto del autor la saqué del portal brasileño Sanfrancisco.com

martes, junio 30

en las Honduras de este martes


William Ospina explicaba en su libro "Los nuevos centros de la esfera", que los pueblos iberoamericanos "hemos crecido en el culto a la democracia, pero es evidente que no hemos cumplido con muchas condiciones que ella requiere".  Las viejas aristocracias se resisten y de alguna manera reclaman lo que la herencia de las monarquías se suponía les debía dejar, el abolengo, la clase, el buen gusto y sobre todo el poder.  Debe ser chocante haber guardado por tantos años las joyas de la familia, las fotos de época y los apellidos, para que hoy día cualquier hijo de vecina pueda tomar decisiones y llamarse líder político.  

A Honduras parece no haber llegado la noticia de que la democracia también implica tragar en seco y negociar.  La cuestión de los números no parece haber caído en gracia para las familias pudientes.  Hoy se siguen moviendo los hilos con reuniones de elite y los cuerpos militares siguen comportándose como esclavos del poder económico.  No hay moral ni interés en el desarrollo.   Prefieren reavivar la desconfianza que vivimos en los ochenta, antes que volverse pueblo y en Honduras están sacando las garras de manera desesperada.  

Con esto vamos a perder en toda América, nos estamos debilitando y estamos dejando que se legitime el desprecio por lo ciudadano.  Manuel Zelaya se ha convertido en un símbolo de la vuelta atrás en política, en historia, en desarrollo, en humanidad.  La violación a la que está siendo sometido nos deja frágiles como países y la horrenda mordaza que ocurre en Honduras nos va a dejar a todos con heridas incurables.

Por eso hoy, desde El Cuento de los Martes, la historia es esta, la de un pueblo sometido, la de Abiayala ultrajada nuevamente, la de ingratos días de guerra en Centroamérica, la de una esperanza sin voz. 

La foto es cortesía de Lourdes Soto, desde Tegucigalpa.

martes, junio 23

Paquete completo

Una "bola" en Panamá es un rumor, y por ser una ciudad chica, tiene la capacidad de esparcirse en cuestión de dos días. Los comentaristas hacen uso de las "bolas" para agendar los programas de opinión, y cuando encuentran a un invitado incauto, Bingo!!! consiguen una primicia para el noticiero más cercano.

¿Quién esparce la bola? Puede ser tu madre, quien habló con tu tía y ésta le contó a la vecina. Puede ser el chofer de la oficina, puedes ser tú mismo con esa cara de circunstancia con la que dices "esto que te voy a contar es confidencial, pero..." y sueltas el cuento.

¿Para qué sirven las bolas? hummm.... para mostrar poder (la información es poder), para persuadir a alguien de algo, para confundir, para que otros hagan lo que uno no puede (o quiere) hacer, y hasta para distraer la atención de un problema peor.

BOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLAS

En Panamá siempre hay bolas a nivel nacional y cuando muere una, otra nace. La que nos ocupa en El Cuento de los Martes es que el nuevo gobierno (el entrante) quiere "fusionar" el Instituto Nacional de Cultura con la Autoridad del Turismo de Panamá. Pero ya no es bola, fue confirmado en una entrevista de televisión; lo que provocó la reacción inmediata de un promotor cultural y su lista de contactos en el mundo del correo electrónico multitudinario y en el facebook.

Para que la bola crezca, el término "fusión" ha sido extendido por todos sus lados, hasta llamarle subordinación. Ahora hablamos de "una dirección de cultura dentro del Instituto de Turismo" e incluso de la "desaparición" del INAC. Ahí es donde abrimos los ojos como platos y decimos que es un absurdo, que no es posible, que están realmente locos, como decían en su campaña electoral.

Para más sasón, una defensora de la maravillosa idea (en este punto ya no se sabe cuál es la idea de la que cada cual habla) dice que "el mundo está lleno de ministerios de cultura y turismo" y que "la cultura se enaltecería con el turismo". Acá, la cosa se pone de infarto, porque su investigación en "google" no da para más. Ahora estamos además, ofendidos con tanto desprecio y sorprendidos de que google no le dijera que lo particular nunca abarca lo general.

Pero las bolas dan derecho a imaginar como ninguna otra forma de comentario. Así que muchos de nosotros nos hemos ido a los extremos de la locura y nos imaginamos, entre otras variedades,

PANAMA, PAQUETE COMPLETO: dos noches, tres días, cene con indiecitos, lleve dos cuadros por el precio de uno, realice su sueño de bailar el lago de los cisnes con un ballet, y por 2 dólares adicionales, llévese una caja de libros viejos que tenemos en el depósito.


martes, mayo 26

concursos

En el 2010 el concurso Rogelio Sinán premia en la categoría cuento.  La Universidad Tecnológica de Panamá se prepara para recibir obras de toda Centroamérica. El 22 de enero se sabrá el resultado y esperamos contar con una nueva colección de cuentos en la literatura centroamericana.    

Las bases están disponibles pinchando el texto de arriba (el coloreado) y en la sede de la  UTP. Aunque en Panamá seguro que habrá intensas propuestas, no pierdo la esperanza de que alguien de los países vecinos venga a sorprendernos con cuentos frescos.

martes, abril 28

evite aglomeraciones, demostraciones de afecto y entusiasmo...

Hay afirmaciones, que por increíbles parecen cuentos.  En estos días han circulado noticias tan "sospechosas" como los casos de gripe que se han detectado en varios países del mundo, desde que México dio la voz de alarma sobre la fiebre porcina.

Estas noticias varían las cifras de enfermos y muertos entre las decenas, los cientos y los miles.  El niño que ayer resultaba sanado en un diario, hoy está muerto en otro.  Los casos confirmados suben y bajan, los países reclaman posibles brotes y lanzan medidas extremas con la facilidad de un "te quiero" en borrachera, y las compras de medicamentos y mascaritas preventivas son las únicas que van en un claro aumento a nivel mundial.

En Panamá, a alguien se le ocurrió la brillante idea de mencionar que un chico que llegó de Argentina tenía varios de los síntomas, pero sus cinco minutos de fama pasaron a la historia, muy probablemente porque sólo a ella se le ocurre poner en peligro la gran aglomeración que todos esperábamos: las elecciones.

Después de saber los resultados de las elecciones, el gobierno decidirá si se acoge a la conveniente aparición de esta incomprensible enfermedad, o si aquí no ha pasado nada.  Mientras tanto, el Mall más grande de Centroamérica permanece abarrotado sin piedad y la gente lo único que entendió de las noticias internacionales es que hay que comprar mucho por si nos mandan a quedarnos en casa como a los mexicanos.

¿Y las demostraciones de afecto? Depende. Yo tuve todos esos síntomas hace como dos semanas, todos, toditos, menos la muerte, que es el síntoma definitivo para saber que hay problemas.  Pero en esos días, aunque yo trataba de evitar los besitos, mucha gente me dijo "no te preocupes, eso está en el aire y es inevitable, acuérdate que estamos en época de resfriados".  Aclaré que hasta nauseas tenía y me dijeron "es normal, tanto moco, tanto menjurje, todo eso da náuseas".  Igualmente yo había tenido el temible Dengue Clásico un mes antes y - aunque sin mocos - creí que me moría en esa vuelta.  De manera que ¿por qué perderme de unos abrazos bien merecidos?  Pero ahora, tan sólo mis ojeras me hacen acreedora de unas miradas de escáner médico.  "De lejos, manita, de lejos, que la cosa no anda para vainas raras".

Hasta que se demuestre lo contrario.  Si, así van a tratar las autoridades salvadoreñas a todo el que estornude y tenga "calenturas".  Por eso los organizadores del Encuentro de Poetas de mayo se las están viendo difícil para llevar adelante su agenda.  Además de estar tratando con un sospechoso (ahora si cabe) gobierno saliente, tenemos que considerar que la OMS ha recuperado la credibilidad internacional, declarando que esta es la pandemia que estaban esperando desde hace 30 años (para levantar fondos).

De manera que nadie se entusiasme demasiado, pero sobre todo piense bien si celebra un ganador de las elecciones panameñas con un abrazo.  Puede ser su último derecho al sufragio.

FOTOGRAFÍA TOMADA POR LIL HERRERA EN UNA AGLOMERACIÓN POÉTICA CON DEMOSTRACIONES DE AFECTO Y ENTUSIASMO.

martes, abril 14

El Vendedor de Cuentos

Me refiero a la historia que el escritor noruego Jostein Gaarder publicó en el año 2002 bajo el sello de Ediciones Siruela. Es una novela corta de cinco capítulos en los que el autor nos cuenta sobre el enigmático Petter El Araña, un personaje con demasiada imaginación, que la aprovecha para escribir tramas, novelas y cuentos, y …venderlas a escritores famosos que se han quedado sin historias.

La idea parece simple, pero como el protagonista no lo es, una historia nos lleva a la otra para dejarnos en el más absoluto de los desamparos al encontrarnos tan solitarios como Petter, su clandestinidad y su egocentrismo. Para muchos, el verdadero final es una necesidad de empezar a contar las propias historias y eso es de lujo.

La copia que milagrosamente conservo me la heredó Lucha González, cuando se mudaba de Panamá, y desde entonces la he prestado muchas veces por mucho tiempo. El libro ha viajado, ha sido olvidado debajo de almohadas prestadas, y ha sido secuestrado por incautos lectores que pensaron darle una hojeada y más bien fueron presa de las bien escritas narraciones de Gaarder.

Como no comprendo el noruego, supongo que sus traductores han hecho un gran trabajo y me suscribo a su sano juicio. A mi me parece una obra hermosa y desprendida de pudores.

Una de las frases que más me gusta leer es la que se refiere a una ida al cine de Petter con su mamá en la que fueron a ver Candilejas de Chaplin: “Me hice adulto cuando vi esa película”.

Pero El Vendedor de Cuentos es mucho más, es un niño que hace una marquita roja en la pared y no puede parar hasta que su mamá llega a casa, es un joven que hacía deberes para sus compañeros, es un hombre que se enamoró tantas veces como mujeres encontró en el camino, es el negocio detrás de la literatura y las ferias de libros, es...el vendedor de cuentos.

Buen provecho!

martes, abril 7

Para acercarse al cuento

Casa Cultural Huellas en la ciudad de Panamá está organizando el taller literario "Para acercarse al cuento" con el escritor panameño Carlos Fong.  Se proponen 8 sesiones de trabajo con teoría y práctica a partir de este jueves 16 de abril del 2009.  El horario es de 6:00 a 8:00 p.m. y las sesiones terminan el 7 de mayo.

Carlos Fong es un gran conocedor de la literatura universal y tiene un trabajo sostenido, que - sin mayores aspavientos - ha demostrado ser innovador y portador de nuestra cultura en sus historias.  Es además un promotor de lectura comprometido y desde el Instituto Nacional de Cultura trabaja también en la promoción de escritores latinoamericanos.

Creo que este taller será de gran utilidad, no sólo para quienes quieran incursionar en la escritura de cuentos, sino para aquellos que quieran disfrutar más de sus lecturas y orientar su apreciación de la literatura universal.  

Saludos para los amigos de Huellas, quienes ya en varias ocasiones nos han acogido en su local y buen augurio para los talleristas, de quienes esperamos disfruten del carácter afable y de la honestidad profesional de Carlitos Fong.

martes, marzo 24

El árbol de la vida


La semana pasada estuve con estudiantes de octavo y décimo en un colegio, y les decía a los muchachos sobre esta idea de que el hombre y la mujer fueron humanos por completo cuando empezaron a nombrar las cosas. De ese ejercicio, el punto máximo es la poesía.

Había pasado los últimos tres días participando en un taller de poesía con Roberto Manzano, gracias a las gestiones del Instituto Nacional de Cultura. Este poeta, crítico y maestro estuvo en el país por dos semanas – según él mismo nos contaba con mucha emoción – a partir de una sugerencia que los jurados del Concurso Ricardo Miró le hicieron a Anel Rodríguez para mejorar la calidad de los trabajos que se presenten a este importante concurso a través de la oferta de talleres literarios. Anel les tomó la palabra y se propuso traer a los mejores maestros de la región para los escritores panameños que quisieran aprovecharlos. Dicen que su desconcierto (de Anel) fue evidente cuando el primer día de taller (el 9 de marzo) vio que habían sillas vacías. Pensaba volver a partir del día siguiente a tomar las clases de poesía de Manzano. Quería que su presencia fuera aprovechada al máximo, y él mismo daría el ejemplo.

A partir de entonces el taller tomó un sentido más grande: la gratitud. De allí surgieron varios textos para honrar y agradecer a quien se había tomado en serio a los artistas. Muchos de estos textos fueron leídos el 20 de marzo en la jornada de lecturas que los funcionarios del INAC organizaron para honrar la memoria de su jefe en el día de la poesía, incluso uno del mismo Roberto Manzano, quien escribió una “Elegía urgente para Anel Omar” y la compartió con los panameños antes de volver a su tierra.

De este taller, surgió también la idea de volver al lugar donde la muerte quiso vencer a la esperanza. Si la poesía es la expresión más alta y sublime de la palabra, entonces debía ser capaz de responder lo que la lógica no alcanzaba a explicar.

Por eso volvimos al árbol en cuyas raíces reposó por última vez el Anel abatido por la tragedia de nuestra sociedad, volvimos a ese pedazo de vida en el que se refugió y en cuyo suelo dejó la vida que empezó a dar frutos inmediatamente. Estos frutos de los que hablo son, por ejemplo, gente que se inspiró y probó su capacidad de escribir textos poéticos, anecdotarios, declaraciones, etc.; otros se convirtieron en promotores culturales, se generaron nuevas amistades, se renovaron otras; los chicos del ballet nacional ya no pueden parar, le están preparando una función especial; los del taller Guilled; en fin, ese árbol se ha vuelto el punto de partida para una especie de movimiento que intenta recuperar la paz a través del arte, de las manifestaciones culturales nuestras y así dar a la muerte lo único que la dignifica: la vida.

FOTOS: (ambas fotos son propiedad de Lucy Cristina Chau y fueron tomadas el 21 de marzo de 2009) se pueden usar con el debido crédito.
1. Raíces del árbol donde murió Anel Rodríguez (la rosa la encontramos ahí)
2. Pintor panameño de la etnia Kuna, Ologuaidi.

martes, marzo 3

Cortázar en Casa

De la Colección Literatura Latinoamericana del Fondo Editorial Casa de las Américas, el libro 135 se titula Las Armas Secretas y otros relatos.  Este fue el título que solicitó el propio autor "en una carta fechada en París, el 5 de abril de 1983", según el prólogo del libro.

Pero esta no era la primera vez, porque Cortázar ya era de Casa.  Había sido publicado antes, había sido jurado y también conferencista en más de una ocasión.  De ellas, este título, re-editado en 1999 contiene dos ponencias del maestro con respecto al arte de contar.  Una de ellas es "Del cuento breve y sus alrededores" y la otra "Algunos aspectos del cuento".   (pinchar los títulos para encontrar vínculos a estos textos en la web)

Son dos documentos, de los cuales yo diría fueron hechos con afecto, porque sólo el afecto puede generar ese desprendimiento y esa honestidad con la que descubre para su público y sus lectores un mundo reservado para pocos, un mundo en el que quien desee incursionar en el cuento - e incluso quien ya lo haya hecho - encontrará herramientas entre líneas, pero sobre todo las respuestas a preguntas que muchas veces pasan desapercibidas para los narradores y las cuales son la diferencia entre un buen cuento, uno regular y uno más del montón, de esos que no dejan en uno ni siquiera un disgusto.

Cortázar fue discípulo de Borges, pero no se puede decir que su obra sea una herencia del anterior.  Tenía su propio estilo y ello le valió ser tan inolvidable como su maestro, pero sin verse bajo la sombra del anterior.  

Este gran escritor argentino tenía una teoría sobre las figuras, sobre ser parte de un todo más grande y que no se llega a comprender en el mismo instante en el cual se vive.  La misma también se explica en el prólogo del libro y dice de su afecto por Cuba, por la Revolución y por su felicidad de ser parte de Casa de las Américas, su casa.

martes, febrero 10

Gloria Melania Rodríguez (Panamá)

A Gloria, lo de los cuentos le sale natural.  Su conversación es serena, pero llena de entusiasmo. Sus cuentos - los que he podido leer - conservan esa naturalidad que los hace atractivos a quien desea disfrutar de una buena historia, que además esté bien escrita. Esto lo digo porque quien echa un buen cuento, no necesariamente puede escribirlo con la misma destreza con la que oralmente entretiene.

Yo la vi en El Perote de las Musas, evento artístico-cultural que se desarrolla anualmente desde hace cuatro años en Santo Domingo de Las Tablas, Provincia de Los Santos en Panamá. Era la segunda vez que la escuchaba narrar esos cuentos en los que la observación de su entorno parecen ser la clave de su talento. Allí nos leyó una parte de su reciente premio literario, el de Literatura Infantil "Carlos Francisco Changmarín". Estrenamos "El Jardín de Mamá Charo" de la viva voz de su autora y junto al mismo Chico Changmarín, fuimos testigos de la magia en la que nos envuelven ella y sus personajes, sobre todo Juan Pablo y Tranquilito, cuyas aventuras y observaciones de la naturaleza (tanto la de las plantas, como la de los animales y hasta la humana) nos devuelven la alegría sin que nos sintamos obligados a ocultar la sonrisa.

Disfruté los tres cuentos que leyó, pero "El Vacío" - que no se si lo hizo a propósito para dejarnos con una nostalgia colectiva - me sacudió el sentimiento de pérdida por aquel patio que dejé en mi infancia, en el que descubrí muchos de mis temores, mi capacidad de creer en la humanidad y hasta un lejano episodio de jugar a "papá y mamá" del cual salí con tres correazos y toda la tristeza del mundo por tener que abandonar a mi esposo sin decirle que todo había terminado entre él y yo, y que nunca, nunca, nunca más mi mamá quería escuchar desde su ventana que era la hora de acostarnos...

martes, enero 20

L a T u l i v i e j a

Este martes regreso de las montañas del sur de Veraguas con barro en los zapatos, mucha energía, y sobre todo recuerdos de la niñez.  Entre ellos, uno de los personajes más famosos de América Latina:  La Tulivieja, también conocida como La Tepesa o La Llorona.  

Uno no puede haber tenido una niñez completa sin haber gozado de cuentos como La Tulivieja.  Esta historia responde a la función tradicional del cuento, que - según cuentan - era la de recogimiento para los más pequeños e incluso para la familia entera.  Era al rededor de las abuelas y abuelos en donde iban a parar las tardes y las prima-noches de la comunidad.  Los primeros cuentos terminaban siempre con una íntima necesidad de obedecer, de "portarse bien", de recogerse...o en otros casos, de jugar con la psiquis de los más débiles para hacerles sentir miedo.  

Parte del cuento es que siempre hay alguien que jura haberla visto, o por lo menos haberla "sentido" cerca.  Es entonces cuando este cuento crece y cobra nueva vida.  Se hace otra historia y se goza como la original.  A mi me contaron que a la mamá de mi cuñado La Tepesa le amarró el cabello con el de la prima mientras dormían, también me dijeron que un borracho la llevó a caballo durante toda la noche y cuando llegó a su casa sólo llevaba un vestido blanco colgado de la montura.  En todos los casos ella sólo quería preguntar por el hijo que había perdido, ella sólo quería arrepentirse del pecado que ahora "le pesa", ese que la hace "La llorona".    Otra vez, el relato solamente advierte a las más jovencitas a portarse bien, a las mujeres a que se queden en su casa con sus hijos y se olviden de sus falsas ilusiones, de sus pasiones y de cualquier cosa que crean que puedan ser, porque el arrepentimiento será para siempre.

martes, diciembre 16

estupor ante el cuento breve

No, no, no, no.  Ya tenemos demasiadas teorías sobre lo que es un buen cuento breve.  Yo quería solamente compartir, y tal vez preguntar si alguien siente lo mismo que yo ante un brevísimo cuento breve.  Es un estado de estupor en el que permanezco por largo rato, es una especie de manera callada ante algo que me supera.  Es una imposibilidad de decir algo medianamente interesante, que ayer - discutiendo con Fernando Contreras sobre el tema - acordamos en que lo único que no puede salir como final del famoso cuento de Monterroso es el dinosaurio.

Pero no, no quiero caer otra vez en el análisis.  Es el estupor lo que me interesa.  Pocas cosas me colocan en esa maravillosa situación y una de ellas es el cuento breve, que no es chiste, que no es un cuento tasajeado, que no es un cuentus interruptus.

Acusemos a Kafka por el momento.  Luego veremos en algún buscador de internet, en alguna conferencia magistral o en tertulias al azar si hay más responsables de su difusión en la literatura.

martes, diciembre 2

La Noche de las Aves

La Noche de las Aves, del escritor panameño Pedro Luis Prado, es una historia que te lleva por distintas geografías y estados de ánimo con un solo deseo: que Calixto logre tener puntería. Así, la figura del Visitaflor – yo nunca supe si era un colibrí, porque en Panamá hay demasiadas aves como para creer que se trata siempre de la misma – aparece en el cuento casi con la misma intermitencia como en la vida del protagonista.

El autor logra llevarnos casi didácticamente por las sendas del conocimiento y dominio del tema de la armería a través de la frustración de Calixto por no conseguir darle una pedrada o un tiro al avecilla de su obsesión. Para este hombre, a quien parecía no importarle el protagonismo, el hecho de no poder lograr lo que – según él – ya era una cuestión hasta de mala suerte, le había dado las herramientas necesarias para afrontar la situación en la que el destino lo puso el 19 de diciembre de 1989 en las mismas entrañas del Cuartel Central del Comandante Noriega.

Con este cuento, Prado nos presenta un hecho histórico de Panamá con matices muy humanos, que van más allá de una posición política. Nos coloca como únicos testigos de un encuentro entre dos miradas que están ahí por decisiones que nada tienen que ver con ellos. Nuestro héroe lleva – irónicamente – su victoria como un secreto y nadie sabrá sobre su hazaña, salvo por el alto al fuego que permitió a los soldados panameños tener un pequeño respiro para movilizarse fuera del cuartel.

El Otro Lado del Sueño, libro al que pertenece este cuento, es una obra excelente, que deberíamos regalar para estas navidades, si el bichito del consumismo nos ataca sin piedad, porque es una fuente de entretenimiento, de conocimiento y de una sensibilidad irresistible para con lo panameño y lo universal. Sería un regalo que perduraría más allá de su vida material, pues esa persona llevará consigo uno de los tesoros de la literatura panameña.

Créditos: la fotografía la saqué de una colección en internet (flickr) que se llama Fotos Dictadura. El cuento lo encontré por un concurso de ambientación de oficinas que debíamos hacer en SERTV para las Fiestas Patrias y a mi Dirección le tocó decorar con este cuento. Como resultado ahora tengo una colección de soldaditos de plástico, aviones y helicópteros que no le voy a regalar a mi hijo. ¿alguien los quiere?

jueves, noviembre 13

El Pájaro y la cometa

yo lo escuché en vivo...y no era martes!

martes, noviembre 11

Vida

A Roberto Pérez-Franco espero conocerlo mañana en un conversatorio con narradores nacidos a partir de 1970, pero sus cuentos los estoy conociendo ahora y anoche quise que el tiempo pasara volando para conocer al autor de "Vida".  

Es una historia maravillosa que te puede arrancar una interminable lista de sentimientos, de sensaciones, de recuerdos.  Sencillamente me quedé de una pieza cuando lo terminé y no puedo pensar en algo con lo que no lo relacione.  

Afortunadamente está disponible en su sitio internet http://rp-f.com en la sección de cuentos y se puede leer las veces que uno quiera, y se puede reír y llorar las veces que uno quiera, y se puede enternecer y enojar, y sufrir y amar...las veces que uno quiera.

Ni siquiera me atrevo a contar de qué va el cuento porque temo quitarle con mis torpes palabras un detalle.  Solamente quiero pedir a quienes pasen por aquí, que lo busquen y - si acaso creen que exagero - me lo digan.

martes, octubre 28

Nueve Narradores


Último café literario de la temporada 2008, organizado por la Asociación de Escritores de Panamá. Participarán los narradores panameños más importantes nacidos en las décadas de los 70 y 80, los últimos nacidos en el siglo XX (conocidos hoy): Magdalena Camargo Lemieszek, 1987; Annabel Miguelena, 1984; Gloria Melania Rodríguez, 1981; Roberto Pérez-Franco, 1976; Klenya Morales, 1975; Lili Mendoza, 1974; Melanie Taylor, 1972; Carlos Oriel Wynter Melo, 1971; y José Luis Rodríguez Pittí, 1971.

La moderadora será la poeta Lucy Cristina Chau.

Librería Exedra, jueves 13 de noviembre a las 7:00 PM.

Comprenderán, queridos lectores de El Cuento de los Martes, que estoy revisando cuentos, descubriendo historias y ya me puse el trajecito del "suspended desbelief" que me regalara en la universidad la profesora Colomba Luque.

martes, octubre 14

Cuentos para mujeres

...porque hablando del estilo de Nicolás Buenaventura Vidal, había que ir a ver ese libro de cuentos "Cuando el Hombre es su Palabra y otros cuentos", el cual pueden consultar pinchando aquí. El primero es "La lengua de los hombres y la lengua de las mujeres", que es lo que yo decía...una interacción con la vida, una explicación más coherente de la realidad y un alivio.

Al leerlo uno puede hasta llegar a sentir que alguien está hablando, porque es un lenguaje coloquial y muy directo. Buenaventura Vidal suelta las complicaciones del lenguaje escrito y siguiendo su tradición de cuentero incluye frases como "comenzó a repetirse, a repetirse, a repetirse...hasta que, según cuentan, desapareció de la memoria."

El autor es tremendamente descriptivo y además imprime sensaciones en sus relatos, al punto que quien le va leyendo puede gozar de la misma fascinación que cuando a uno le van contando una buena historia.

Claro que quien ha tenido la suerte de ver a este muchachón hermoso contando estas mismas historias, cosa que nos ocurrió a varios afortunados en el Aleph Café hace como ocho o años atrás, compartirá con Nicolás numero "n" las complicidades del aire mágico en que fueron contadas.

martes, septiembre 23

El Invento de Clotilde

Es un cuento infantil de ficción de la autora Silvina Reinaudi. Narra la historia de Clotilde, quien en medio de una larga siesta se encuentra incómoda y de mal humor. No puede dormir y a punta de gritos y llantos despierta a todo el reino. Sus padres, el rey y la reina, intentan buscar la solución y piden a los mejores caballeros de palacio calmar el calor de la princesa con un poco de hielo, el cual debía ser conseguido en una montaña muy alta. Terminada la misión y llegados ante la monarquía (aquí me tendrá que perdonar José Angel, quien no les tiene en muy buena estima a ninguno de los reyes, reinas, príncipes y princesas que viven de sus impuestos), descubren que han fracasado, pues el hielo se ha derretido. Preparados para lo peor (la reacción de Clotilde) observan con sorpresa que Clotilde ríe. Al mirar la escena se percatan de que unos patitos se han instalado a nadar en el balde y que la princesa armó tremendo kilombo con la plebe y que todos se divierten a más no poder salpicando a diestra y siniestra. Deciden además buscar una palangana más y más y más grande para que todos pudieran meterse al julepe.

El cuento termina explicando, a la manera más hermosa del cuenta-cuentos Nicolás Buenaventura Vidal, que "fue así como se inventaron las piscinas".

Es claro que cuando uno lo cuenta, todos se quedan mirando como extrañados, pero un buen invento siempre es querido, así que los chiquillos a los que se lo conté el viernes pasado en la escuela de mi hijo se fueron con la versión de que los señores de las bienes raíces que incluyen piscinas para que las señoras tomen sol y los niños las llenen de flotadores, lo hacen siguiendo la tradición que inventó la princesa Clotilde en el reino de las siestas largas.

martes, septiembre 9

cuenta-cuentos

Enciendes la televisión, nada bueno. No estás para pensar, quieres algo que te saque del mundo sin moverte de ese sofá que ya tiene tu olor impregnado. Miras el reloj y te parece que hay una esperanza. Pronto se acabará la tanda y probablemente siga una buena serie de esas que no tienen contenido, que hablan de lo mismo, de la esquizofrenia. Podrás reírte un rato de ti mismo, de la reacción exagerada ante la mantequillera vacía, de la frustración por la Serie Mundial. De pronto aparecen los créditos, ese actor es bueno, los demás no los conozco. Siempre supiste que tu mala memoria te perseguiría en todo. Es así, ni siquiera te acuerdas si ya viste esa película. Sigues porque aunque no querías, siempre puedes ver un rato y cambiar el canal. Eso es, vas a ver veinte minutos y te largas a otro canal.

Dos días más tarde estás en un café con tus colegas esperando por tu emparedado. Llegan las bebidas y entra por la puerta una mujer fatal. Se miran y alguien se atreve a preguntar si es Halloween o si están filmando una película cerca. Todos se ríen y tú aprovechas para contar aquel hallazgo de película que no pensabas ver. Llegan los emparedados y nadie te quita la vista de encima. El tuyo está allí enfriándose, mientras tú te conviertes en un cuenta-cuentos.