Un cuento con el que muchos nos volvimos a ver al espejo, al menos en algunas partes. Su autor, Tomás Barceló, recorre con gracia, soltura y un maravilloso humor, el sufrimiento de una persona sorprendida en su ingenuidad acerca de las famosas cadenas en las que se solicita "enviar copia de la carta a diez personas más".
Me Preguntáis (Gibrán)
Una introspección apasionada, que no por corta deja de ser profunda. Su autor, Kahlil Gibrán, explora en esta pieza todo el entramado social en el cual nos vemos envueltos, clasificados, señalados y hasta rechazados. Advierte además sobre los engañosos trucos del mundo en que vive. Aunque fuera publicado por primera vez en 1918, conserva la vigencia temática y el dinamismo.
Policías y Ladrones (Gómez)
Con gran dominio del legnguaje callejero panameño - incluido el toque de inglés criollo - su autor, Juan Antonio Gómez, relata las andanzas del cabo Forbes y el agente Baloy en una noche de ronda policial en la que estos agentes se encuentran con situaciones variopintas y llenas de imágenes locales. En este cuento, que utiliza el diálogo como conductor principal, un narrador omnipresente nos lleva a través de la complicidad de la noche por los pasos de sus personajes principales.
Cómo me deshice de quinientos libros (Monterroso)
Humor, erudicción, ternura y humildad; todo en un texto en el que su autor, Augusto Monterroso, ha sabido mezclarlos audazmente para deleitarnos a sus seguidores y a quienes recién le conocen. Es la historia de un escritor que intenta - como lo adelanta el título - deshacerse de algunos libros de su extensa biblioteca, y que sufre desde la selección de cada ejemplar hasta el final de su exigente empresa, pasando por la selección desventurada de sus posibles beneficiarios.
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