
martes, 29 de diciembre de 2009
anécdotas

martes, 15 de diciembre de 2009
Libro en mano
En El Cuento de los Martes, la costumbre es proponer un cuento. En mayoría de los comentarios hay un enlace en donde puedan encontrar la historia, pues sería pedante creer que todos tienen a mano los mismos libros que yo. Espero haber despertado la curiosidad de alguien y llevarlo a un libro de cuentos, a un autor, o bien, a un sitio de Internet que les parezca bueno.
Yo prefiero disfrutar de la literatura con libro en mano, pero confieso que mi educación literaria la hice a punta de fotocopias. Casi toda la carrera de Humanidades iba de la Biblioteca Simón Bolívar al Salón de Profesores, pidiendo préstamos y sacando copias de tal a tal página. Muchas otras veces tenía un texto copiado por quinta vez. Es una de las razones por las cuáles a veces no recuerdo a los autores que leí. La fotocopia no te da ese contacto con la tapa, en la que el autor se presenta en primer plano.
Un poco de lo mismo pasa con la Internet. Se puede leer un texto sin llegar a saber quién es su autor. Si no atrapa, uno hasta puede abandonar la lectura sin interesarse por indagar sobre el autor. Es algo muy superficial, pero pasa. Deja un vacío, pero a veces no. Puede ser que allí se descubra un modo de escribir que atraiga, y la vida puede cambiar con esta costumbre que para algunos resulta monstruosa.
En el conversatorio de hoy sobre el tema de las publicaciones en Panamá, se dieron comentarios muy desatinados en torno al tema de los lectores (por no hablar de malcriadeces varias). Tal parece que nadie se ha tomado la molestia de tratar de entender al receptor de la literatura. Se publican obras esperando que “el público” las acepte porque un grupito de intelectuales dice que uno debe. ¿Si fabricáramos papel higiénico morado, deberíamos molestarnos porque se nos quedan en los anaqueles? ¿Cuál sería la ruta lógica para hacer conocer sus bondades?
Los autores que hoy veneramos como clásicos no se vendieron bien en sus tiempos. Hoy parece que es más importante la fama que la oferta. Obsesiona la venta. Y lo peor fue escuchar que el Estado “gasta” mucho dinero en publicaciones que no retornan si quiera lo que vale producirlas. Ese comentario venido de un escritor, me deja pensando. Afortunadamente, un siquiatra salió a mi auxilio para explicar a los panelistas que de nada sirve la pose de airado, porque el problema está más allá de las propias narices. ¿De qué sirve una pseudo-industria de libros en un país sin calidad de vida? Hay que tragar sapos y culebras antes que alguien crea que es una inversión comprar un libro de poesía, sobre todo si los mismos que se supone que la promueven, dicen que es un gasto.
Creo que la cosa terminó con un mal sabor, que ni la misma Briseida Bloise, con todo su buen juicio, logró disipar. Al menos yo me fui con la idea de que si hubiera sido por pensamientos tan egoístas, mi acervo literario sería aún más chiquito de lo que es hoy, pues toda la literatura que compré en gangas, todas las fotocopias y los libros regalados por sus autores auto-promovidos, nunca me hubieran llegado como un soberano derecho a educarme sin tener 10 dólares para comprar una novela, un libro de cuentos o un poemario.
martes, 17 de noviembre de 2009
no me esperen despiertos...
Por ahí les echo el cuento!!!
martes, 3 de noviembre de 2009
fiestas patrias y otros cuentos
Desde que leí el ensayo “El 3 de noviembre”, escrito por Diógenes de la Rosa, supe que la historia oficial de Panamá era una mala ficción. Tuve la tentación de ir a reclamar a mis profesores de historia de la escuela, pero conversando con mis compañeros de universidad del turno de la noche (ellos rayando los 30 años y yo con 17) entendí que eran [los profesores] tan víctimas como yo de una práctica que era utilizada también por el César romano en sus peores momentos de estrategia militar. Si, el César ganaba muchas batallas a punta de encargos historiográficos. Así ganó, por ejemplo, la lucha contra los Celtas, difundiendo sus supuestas prácticas satánicas y convirtiendo la fiesta estival del inicio del Samhain en la parodia que hoy conocemos como Halloween o Día de Brujas. Pero también difundió que había ganado batallas que nunca se dieron y que había muerto gente que ni conocía.
En el caso Panamá, la cosa es penosa. Es decir, la misma historia oficial, desde el flamante “Descubrimiento de América” es un chiste sin gracia. Nada cuadra, nada tiene coherencia y las imágenes mucho menos tienen que ver con los genotipos que llenamos esta cintura americana. Por ejemplo, la foto de los “independentistas” tiene como protagonistas a unos señores de aspecto distante y occidental que nada tienen que ver con el Panamá criollo. Quienes hemos recitado la historia oficial con fines académicos, lo hemos hecho como se repite el credo en la ceremonia de confirmación de la Iglesia Católica: oliéndonos el cuento, pero sin más remedio que dejar las dudas para la almohada.
P E R O existen personas que se aprendieron el credo histórico, con la condición de que se les diera cuenta de cada palabra, y esos son quienes hoy – acusados de herejes de la patria – nos traen las incongruencias del proceso de independencia (más de 80 años entre lo de salir de España y desentendernos de la Gran Colombia) con las posibles respuestas filosóficas, económicas y políticas de lo que se cocinó en las aguas del Canal de Panamá. El ensayo de Celestino Araúz sobre la separación de Panamá de Colombia (disponible en la Revista Tareas 117) es tan detallista que indica las edades de los supuestos próceres y sus actividades económicas. Mejor dicho, quién trabajaba para quiénes y por qué le toco tal papel en el guión.
Otro hereje que anda suelto es un joven cuyo libro tiene la osadía de llamarse “How Wallstreet created a Nation” (JP. Morgan), en el que incluso muestra pruebas de los pagos y transacciones que se hicieron alrededor de la Separación de Panamá de Colombia. Otra vez los historiadores señalan que el libro es inexacto, indecente e imposible, pero para qué dudar, si la mejor prueba es el Tratado Hay-Bunau Varilla del 18 de noviembre de 1903, que otorga 10 millas de terreno “a perpetuidad” para la construcción y manejo del Canal. Dígame si en Estados Unidos no debería declararse fiesta nacional este martes?
Y para no desentonar con el rasgo intolerante y totalitario de estas fiestas patrias en Panamá, debemos recordar cómo el catedrático universitario Julio Yao ha sido acusado por el gabinete en pleno de cambiar la historia, una historia que conviene no desempolvar para volver a firmar un tratado como el Hay-Bunau Varilla (¿o será Bunau VARELA?), que permita colocar bases militares estadounidenses en Panamá “para cooperar con la lucha contra”….uy, ya se me olvidó cómo era el cuento!
martes, 27 de octubre de 2009
Siestas Dominicales

martes, 20 de octubre de 2009
El peligro de una única historia
martes, 13 de octubre de 2009
Rey Barría y las "Ánimas Volcánicas"

martes, 6 de octubre de 2009
A clean well-lighted place
Se dice que este es uno de los mejores cuentos de Hemingway. De hecho, James Joyce en Conversations with James Joyce, llegó a afirmar que era uno de los mejores cuentos de la literatura, ya que con él había logrado reducir al máximo el velo entre la literatura y la vida real.
Si tomáramos la historia en su conjunto, diríamos que se trata de dos meseros al final de su turno, que deben atender a un anciano alcohólico, quien frecuenta el establecimiento con cierta regularidad. Uno de los meseros, el joven, está ansioso por retirarse, y el otro, más maduro, trata de entender al cliente y hasta siente cierta empatía por su situación. De allí, que el nombre de la historia, que traducido al castellano diría más o menos “un lugar limpio y bien iluminado”, describa un conjunto de características bien definidas y que hasta podrían sonar un poco obsesivas. Pero el octogenario al que se refieren los meseros decide sentarse justo debajo de la sombra de unas ramas, lo cual hace menos comprensible su elección por una cafetería para tomarse unos tragos, habiendo tanto bar disponible en las inmediaciones.
Dicho lo anterior, no nos adentraremos en los afanes de los meseros, a menos que sea para decir que están hablando de la moral. Ojo, que no he dicho moralismo, sino aquello que se refiere a las conductas humanas. Con cierta razón, el mesero joven piensa en el viejo como un egoísta, un caprichoso que lo tiene todo (porque tiene dinero) y quien prefiere suicidarse como por molestar. El otro mesero piensa en asuntos menos simples, como la soledad, como la pobreza de espíritu o – mejor aún – la dignidad de tomarse un trago en un lugar sin ruidos, un lugar limpio y ordenado.
Y más allá del diálogo, volvamos a Joyce y ahondemos en la entrega personal del autor a la historia. Hemingway habla de cosas que conoce y que vive. Él mismo es alcohólico, vivió en dos países de habla hispana, completamente incomprendido en su cultura, solo y – aunque vivió cómodamente – tal vez más carente que un salonero cualquiera, a quien le espera en casa una mujer amada. Hemingway, buscando siempre la luz, pero siempre a la sombra. Lindo dato si se quiere leer entre líneas. Como el protagonista, su autor ha intentado ya suicidarse y ha pasado por varias depresiones.
Pero hay una escena que pasa casi desapercibida, o tal vez desteñida por el diálogo de los meseros. Un joven soldado y su acompañante pasan caminando cerca del local. ¿Es el mismo Hemingway que una vez fue soldado? ¿Es el mismo Hemingway enamorado una y otra vez? No lo sabremos realmente, como nunca sabremos si el final de su vida fue o no por su propia mano. Para ambas interrogantes, Ernest Hemingway nos deja claras posiciones en este breve episodio con grandes temas humanos.
martes, 29 de septiembre de 2009
Luis Barrantes, la oralidad en rescate
martes, 15 de septiembre de 2009
Los niños, los cuentos
martes, 8 de septiembre de 2009
Un olor a violetas (Giovanna Benedetti)

martes, 1 de septiembre de 2009
Narciso

martes, 25 de agosto de 2009
El Cuentasueños

No sé cuántos, pero seguramente muy poca gente supo que en Panamá estuvo “El Cuentasueños” y muy pocas personas lo hemos traído a vivir en nuestras casas. Daniel, el último soñador del planeta, es un personaje creado por la escritora costarricense Evelyn Ugalde, quien nos trajo al pequeño héroe en el contexto de la pasada feria del libro.
En este libro de cuentos infantiles nos propone una premisa fundamental para ser felices: conservar la capacidad de soñar. Porque si soñar es construir historias en un estado mental no condicionado por las reglas de la sociedad, la física o las probabilidades, entonces es el espacio ideal para lo imposible.
El científico de su primer cuento, el que le da el título al libro, es quien descubre la solución a la tristeza, el aburrimiento y la desesperanza que vivía la humanidad a falta de sueños. De allí en adelante buscan a un niño que vive en Costa Rica, para que - a punta de relatar sus sueños - vaya devolviendo a los humanos la felicidad.
Andrés y yo hemos leído ya tres cuentos, que sumados a los que escuchamos de la propia autora en un rinconcito para Cuentacuentos, nos empiezan a garantizar la dosis necesaria de sonrisas para enfrentar los días con aguacero, las tareas cansonas de la escuela, el final de los cumpleaños, las picadas de mosquitos, las visitas al doctor y hasta las competencias que no ganamos por andar imaginando mientras los demás corren.
martes, 18 de agosto de 2009
Leer como comprar zapatos nuevos

Estamos ante las puertas de una feria del libro en Panamá, y el comentario más sonado fue la crítica de promover la feria con un personaje que lee a Paulo Coelho. Pero muchos confesaron que les gustaba El Alquimista, auque fuera de auto-ayuda y la cosa quedó como protesta intelectualoide frustrada. Luego, dicen que viene Vargas Llosa, y después escucho todo un barullo a cuenta de que la Alcaldía le restringe el apoyo al pabellón infantil; pero esto se revierte después, como parte de ese “gran mensaje a la nación”, de que este gobierno va a “meter la pata, pero no la mano”. Al final, Vargas Llosa aparece en el sitio Internet de la feria como una escuálida referencia a la importancia de Perú en la literatura, como para que el nombre atraiga público. Ya podemos imaginarnos a la gente en los pasillos del centro de convenciones, preguntando a qué horas llega el escritor peruano mejor mercadeado de las últimas décadas.
Pero eso me parece apenas una linda venganza contra el consumismo, cuando – buscando parecerse a las grandes ferias del libro – se sustenta la atracción en un personaje famoso. Y es que si una cosa buena puede ofrecer una feria del libro, no son solamente los puestos de venta, mucho menos si van a vender al mismo precio de siempre, sino la posibilidad de encontrarse con la literatura. De hecho, casi todas en la región utilizan el formato de actividades paralelas, como presentaciones de libros, coloquios, talleres, etc., que son los que hacen circular público por entre los anaqueles. Si no fuera por eso, la gente iría una vez, pero cuando tienen el programa y ven que hay razones para volver, lo hacen con entusiasmo. De hecho, hay quien sólo va a la Feria por un evento, y luego se anima a llevar algo.
Claro, están quienes leen como si se tratara de abastecerse de la última moda en zapatos, los que compran best sellers aunque sean la misma fórmula de siempre, los que pagan por el nombre del autor, esos que no reconocerían una buena historia porque están acostumbrados a la oferta comercial, quienes no soportan los libros viejos llenos de magia, quienes esperan la nominación del Premio Nobel para tomar la decisión de su próxima compra. Pero todos estos, que son uno sólo, no van necesariamente a las ferias, no rebuscan entre las mesas llenas de textos, no se maravillan con autores recién publicados, no se preguntan si un café, si yo, si las estrellas…
la imagen es del sitio alamoda.com
martes, 11 de agosto de 2009
v a c i l o n e s

martes, 4 de agosto de 2009
Semos Malos (Salarrué)
Pertenece a la colección Cuentos de Barro (1993), la cual tuve la oportunidad de tocar en el bar La Habana de San Salvador. Hago la salvedad de que el lenguaje es regional (local) y que es mejor si - como en mi caso - se escucha de la boca de un jalvadoreño, amante de la literatura.
Así es, pasen por favor a http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/salarrue/semos.htm y como es corto, tómense su tiempo para las palabras.
Cuidado...es muy posible, que aunque se tenga una consistencia dura, se llore desconsoladamente como lo hicimos él y yo esa noche en la terraza del bar.
martes, 21 de julio de 2009
una calle como hilo conductor

Cuando me acerco al libro "Un milagro bastante raro" del escritor panameño Víctor Rodríguez, lo que me llama la atención no son tanto las historias macondianas que lo construyen, sino el detalle que las une. Rodríguez propone como hilo conductor una calle ficticia en un barrio real. Digo ficticia porque no recuerdo haber oído de una "Calle de los Arquitectos Borrachos" en el Casco Antiguo de Panamá (vaya que Rodríguez nunca menciona que sea Panamá, pero la describe en sus años ochenta). Pero el caso es que el narrador le atribuye a su hilo conductor la característica muy extraña - en estos días de individualismo - de aglutinar gente con carácter hasta bélico, que comparten secretos a voces, y que se solidarizan con sus condómines y demás vecinos en sus tragedias, por más inexplicables que parezcan.
martes, 14 de julio de 2009
La familia es una mierda

Valdo es el protagonista de la historia. Está lleno de complicaciones que sólo ocurren en su cabeza. Tiene una vida sencilla (tal vez aburrida), y – como muchas personas – cree que sus problemas son los peores del mundo. Conoce a Geni, una chica que, de entrada le gusta, pero teme darse la oportunidad de disfrutar plenamente de su compañía.
No es una historia espectacular, pero está bien contada. Rubem Fonseca logra otra vez utilizar el detalle mínimo como herramienta para interesar al lector. Aunque nos repite una verdad que ya conocemos (“Uno nunca cuenta una sola mentira. Siempre vienen un montón detrás, en legión”), le agradecemos el contexto en el que la inserta, porque los motivos de Valdo parecen ser legítimos, dados los antecedentes que él mismo tiene sobre su familia, pero el lector sufre sin saber cuándo exactamente se caerá la bola de nieve que va formando en torno a su relación con Geni.
martes, 7 de julio de 2009
Pequeñas criaturas: La elección

martes, 30 de junio de 2009
en las Honduras de este martes

William Ospina explicaba en su libro "Los nuevos centros de la esfera", que los pueblos iberoamericanos "hemos crecido en el culto a la democracia, pero es evidente que no hemos cumplido con muchas condiciones que ella requiere". Las viejas aristocracias se resisten y de alguna manera reclaman lo que la herencia de las monarquías se suponía les debía dejar, el abolengo, la clase, el buen gusto y sobre todo el poder. Debe ser chocante haber guardado por tantos años las joyas de la familia, las fotos de época y los apellidos, para que hoy día cualquier hijo de vecina pueda tomar decisiones y llamarse líder político.
martes, 23 de junio de 2009
Paquete completo
¿Quién esparce la bola? Puede ser tu madre, quien habló con tu tía y ésta le contó a la vecina. Puede ser el chofer de la oficina, puedes ser tú mismo con esa cara de circunstancia con la que dices "esto que te voy a contar es confidencial, pero..." y sueltas el cuento.
¿Para qué sirven las bolas? hummm.... para mostrar poder (la información es poder), para persuadir a alguien de algo, para confundir, para que otros hagan lo que uno no puede (o quiere) hacer, y hasta para distraer la atención de un problema peor.
BOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLASBOLAS
En Panamá siempre hay bolas a nivel nacional y cuando muere una, otra nace. La que nos ocupa en El Cuento de los Martes es que el nuevo gobierno (el entrante) quiere "fusionar" el Instituto Nacional de Cultura con la Autoridad del Turismo de Panamá. Pero ya no es bola, fue confirmado en una entrevista de televisión; lo que provocó la reacción inmediata de un promotor cultural y su lista de contactos en el mundo del correo electrónico multitudinario y en el facebook.
Para que la bola crezca, el término "fusión" ha sido extendido por todos sus lados, hasta llamarle subordinación. Ahora hablamos de "una dirección de cultura dentro del Instituto de Turismo" e incluso de la "desaparición" del INAC. Ahí es donde abrimos los ojos como platos y decimos que es un absurdo, que no es posible, que están realmente locos, como decían en su campaña electoral.
Para más sasón, una defensora de la maravillosa idea (en este punto ya no se sabe cuál es la idea de la que cada cual habla) dice que "el mundo está lleno de ministerios de cultura y turismo" y que "la cultura se enaltecería con el turismo". Acá, la cosa se pone de infarto, porque su investigación en "google" no da para más. Ahora estamos además, ofendidos con tanto desprecio y sorprendidos de que google no le dijera que lo particular nunca abarca lo general.
Pero las bolas dan derecho a imaginar como ninguna otra forma de comentario. Así que muchos de nosotros nos hemos ido a los extremos de la locura y nos imaginamos, entre otras variedades,
PANAMA, PAQUETE COMPLETO: dos noches, tres días, cene con indiecitos, lleve dos cuadros por el precio de uno, realice su sueño de bailar el lago de los cisnes con un ballet, y por 2 dólares adicionales, llévese una caja de libros viejos que tenemos en el depósito.
martes, 26 de mayo de 2009
concursos
martes, 28 de abril de 2009
evite aglomeraciones, demostraciones de afecto y entusiasmo...
martes, 14 de abril de 2009
El Vendedor de Cuentos

La idea parece simple, pero como el protagonista no lo es, una historia nos lleva a la otra para dejarnos en el más absoluto de los desamparos al encontrarnos tan solitarios como Petter, su clandestinidad y su egocentrismo. Para muchos, el verdadero final es una necesidad de empezar a contar las propias historias y eso es de lujo.
La copia que milagrosamente conservo me la heredó Lucha González, cuando se mudaba de Panamá, y desde entonces la he prestado muchas veces por mucho tiempo. El libro ha viajado, ha sido olvidado debajo de almohadas prestadas, y ha sido secuestrado por incautos lectores que pensaron darle una hojeada y más bien fueron presa de las bien escritas narraciones de Gaarder.
Como no comprendo el noruego, supongo que sus traductores han hecho un gran trabajo y me suscribo a su sano juicio. A mi me parece una obra hermosa y desprendida de pudores.
Una de las frases que más me gusta leer es la que se refiere a una ida al cine de Petter con su mamá en la que fueron a ver Candilejas de Chaplin: “Me hice adulto cuando vi esa película”.
Pero El Vendedor de Cuentos es mucho más, es un niño que hace una marquita roja en la pared y no puede parar hasta que su mamá llega a casa, es un joven que hacía deberes para sus compañeros, es un hombre que se enamoró tantas veces como mujeres encontró en el camino, es el negocio detrás de la literatura y las ferias de libros, es...el vendedor de cuentos.
Buen provecho!
martes, 7 de abril de 2009
Para acercarse al cuento
martes, 24 de marzo de 2009
El árbol de la vida
FOTOS: (ambas fotos son propiedad de Lucy Cristina Chau y fueron tomadas el 21 de marzo de 2009) se pueden usar con el debido crédito.
1. Raíces del árbol donde murió Anel Rodríguez (la rosa la encontramos ahí)
2. Pintor panameño de la etnia Kuna, Ologuaidi.
martes, 3 de marzo de 2009
Cortázar en Casa
martes, 10 de febrero de 2009
Gloria Melania Rodríguez (Panamá)

Yo la vi en El Perote de las Musas, evento artístico-cultural que se desarrolla anualmente desde hace cuatro años en Santo Domingo de Las Tablas, Provincia de Los Santos en Panamá. Era la segunda vez que la escuchaba narrar esos cuentos en los que la observación de su entorno parecen ser la clave de su talento. Allí nos leyó una parte de su reciente premio literario, el de Literatura Infantil "Carlos Francisco Changmarín". Estrenamos "El Jardín de Mamá Charo" de la viva voz de su autora y junto al mismo Chico Changmarín, fuimos testigos de la magia en la que nos envuelven ella y sus personajes, sobre todo Juan Pablo y Tranquilito, cuyas aventuras y observaciones de la naturaleza (tanto la de las plantas, como la de los animales y hasta la humana) nos devuelven la alegría sin que nos sintamos obligados a ocultar la sonrisa.
Disfruté los tres cuentos que leyó, pero "El Vacío" - que no se si lo hizo a propósito para dejarnos con una nostalgia colectiva - me sacudió el sentimiento de pérdida por aquel patio que dejé en mi infancia, en el que descubrí muchos de mis temores, mi capacidad de creer en la humanidad y hasta un lejano episodio de jugar a "papá y mamá" del cual salí con tres correazos y toda la tristeza del mundo por tener que abandonar a mi esposo sin decirle que todo había terminado entre él y yo, y que nunca, nunca, nunca más mi mamá quería escuchar desde su ventana que era la hora de acostarnos...